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El muro: la historia de nunca acabar

Mina Magallón 26/Feb/19 08:27
El muro: la historia de nunca acabar
Vemos ahora que desde hace más de una década los texanos vienen litigando y defendiendo sus tierras para que el gobierno federal no construya una valla fronteriza. Ahora viene Donald Trump y les dice que él va a construir un muro declarando una emergencia nacional.

De la tinta de Mina Magallón.

En el 2005, el presidente de los EEUU, George W. Bush anunció la construcción de una valla doble que protegería la frontera entre EEUU y México.  Con un plumazo firmó una orden ejecutiva eliminando 36 leyes que, de lo contrario, habrían limitado la autoridad del gobierno federal para construir la valla fronteriza.

En el 2006, los estadounidenses empezaron con el gran proyecto (según ellos) de construir una doble valla, invocando la seguridad nacional por los recientes ataques terroristas a las Torres Gemelas y la preocupación de la inmigración de indocumentados.

El Congreso de los EEUU ordenó la construcción de 670 millas de valla a lo largo de la frontera entre Texas y México promulgando la ley conocida como Ley de Valla Protectora de 2006 y la Ley de Apropiaciones Consolidadas para el año fiscal 2008.  Así mismo el Congreso ordenó que 370 millas de una doble valla se construyeran antes del 31 de diciembre de 2008. Hoy en día el gobierno federal no ha podido ni siquiera empezar con ninguna construcción.

El gobierno federal nunca imaginó todos los obstáculos, los litigios, los frenos, los problemas legales y políticos que iba a enfrentar para obtener la titularidad de las propiedades donde se planeaba construir la valla. Desde aquel entonces los texanos argumentaban serias preocupaciones de que la construcción de una valla tendría un impacto negativo al medio ambiente.

A partir del 2006 un grupo de pequeños propietarios que viven a lo largo del río Bravo, que verían sus propiedades divididas en dos por la valla, se unieron y presentaron una demanda colectiva contra los procedimientos de expropiación.

En el 2008, varias entidades municipales a lo largo de la frontera entre Texas y México también se unieron y presentaron una demanda colectiva argumentando violaciones a la ley de expropiación.  En aquel entonces el presidente saliente, Vicente Fox, expresó que la doble valla no era la solución al fenómeno migratorio, y propugnó un enfoque integral guiado por los principios de responsabilidad compartida.

Los miembros de al menos tres comunidades nativas americanas viven en áreas afectadas por la construcción de la valla. Estas comunidades incluyen la tribu de apaches de Lipan en el sur de Texas, la tribu Kickapoo en el área de Eagle Pass y la tribu de Ysleta del Pueblo del Sur en el área de El Paso en el oeste de Texas.  Todas estas comunidades nativas expresaron su oposición desde 2008.

Y como si no fuera suficiente la larga lista de dificultades que desde el 2006 los texanos han puesto al gobierno federal, la Universidad de Texas, junto con un grupo protector de Derechos Humanos y un grupo que se oponía a la construcción de la valla fronteriza, formaron un Grupo de Trabajo en enero del 2008 para realizar investigaciones y análisis sobre la valla entre Texas y México.  Como parte de este esfuerzo, una delegación del Grupo de Trabajo viajó al Valle del Río Bravo en mayo del 2008 para realizar una investigación sobre el impacto del muro fronterizo en los derechos humanos.

El Grupo observó algunas de las áreas y propiedades afectadas a lo largo de la frontera y se reunió con los dueños de propiedades, los funcionarios del Consulado de México en Brownsville, Texas, el director de la Universidad de Texas en Brownsville, así como estudiantes, la comunidad, abogados de la Asociación para Ayuda de Texas Rio Grande y profesores en el Colegio de la Frontera Norte en Matamoros, México. Todos unieron fuerzas al organizarse para documentar el efecto negativo de una valla fronteriza.

En junio del 2008, este Grupo de Trabajo, encabezado por la Universidad de Texas, publicó una serie de documentos donde se analizan los impactos negativos a los derechos humanos por la construcción de una valla entre la frontera de Texas y México. El Grupo de Trabajo también presentó estos documentos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Vemos ahora que desde hace más de una década los texanos vienen litigando y defendiendo sus tierras para que el gobierno federal no construya una valla fronteriza. Ahora viene Donald Trump y les dice que él va a construir un muro declarando una emergencia nacional.

Trump, como buen neoyorkino, no conoce la fuerza de los longhorns de Texas, el toro de cuernos largos que es el símbolo de los Texanos, que ejemplifica su gran fuerza y su gran firmeza para combatir los planes del entonces presidente George W. Bush y ahora de Trump.

Los litigios llevan ya más de una década y todavía no se sabe cuándo ni cómo se resolverán. Hoy en día se están presentando nuevos litigios que sabemos también llevaran largo tiempo.

Creemos que la construcción del muro no podrá lograrse tan fácilmente como a la “me canso ganso;” legalmente Trump tendrá muchas barreras que superar, pero políticamente es posible que Trump sí tenga éxito preparando su plataforma sobre la ocurrencia del muro fronterizo como el estandarte para su campaña de reelección del 2020.

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