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El Metro: la verdadera ciudad

El caso del Metro de la ciudad de México es el que mejor ha ejemplificado la transición demográfica y política del país.

Sergio Almazán Sábado 8 De Mayo, 2021 · 10:47 am
El Metro: la verdadera ciudad
Continúan los trabajos de investigación en la zona del derrumbe del tren del Metro de la Línea 12, cerca de la estación Olivos, previo al inicio del proceso de remoción de escombros / Cuartoscuro

“En el metro se escenifica el sentido de la ciudad” escribe Carlos Monsiváis en su libro “Los Rituales del Caos”; y a menudo se asocia con las concentraciones marginales de la población conurbada que va y viene entre apretujones, largos trayectos desfile de ventas informales que hacen menos difícil los trayectos. Se asocia a una movilidad que hace décadas alcanzó sus límites de capacidad o funcionamiento, que precisa una restructuración de fondo: vagones, infraestructura, operación, mantenimiento y administración. ¡Es una bomba de tiempo! Decían los políticos en sus campañas y tras llegar a sus cargos olvidaban la promesa de atención al transporte que es para el pueblo.

De los retos mayores en las grandes ciudades es su transporte público, ese sistema de movilidad motora que contribuya a acortar tiempos a las largas distancias que la población tiene que cruzar para llegar a sus destinos: laborales, escolares, de vivienda y recreación. El caso del Metro de la ciudad de México es el que mejor ha ejemplificado la transición demográfica y política del país: desde los años 70 que lucía moderno, limpio, habitable hasta la actualidad donde el comercio informal acompañaba y reta el espacio disponible para todas las actividades, lo sucio, corrupto y abandonado como las propias calles citadinas se han ido deteriorando. Por ello, la ciudad, la de afuera, la de arriba y la de abajo es una prolongación del Metro y no al revés, vuelve a asegurar el cronista.

Y esta idea hace eco cuando desde las redes sociales, los dispositivos móviles, las pantallas y los informes de último minuto, las comunidades digitales nos enteramos del desastre (otro más) en la estación Los Olivos de la línea 12 el pasado 3 de mayo, en que las ballenas colapsaban y hacían evidente ante los heridos y deudos que el Metro es síntesis de abandono, corrupción y sintomatología del caos urbano. Y en dos líneas nos solidarizamos con “los otros”: víctimas de la ciudad.

Esa ciudad que es el Metro nos advierte con su derrumbe en una estación, de la “línea dorada” que no todo lo que brilla es oro, que no todo lo que es moderno es mejor, que no son suficientes todas las retóricas para evitar, frenar, contener la desgracia de lo marginal, de lo emergente de una urbe que no alcanza para todos. La periferia como límite de todo lo posiblemente humano y de garantías sociales que no alcanzan a ser mínimas ni necesarias para contener las desgracias. El estado de urgencia y emergencia del Estado Mexicano se evidenció en las trabes colapsadas y los cientos de familias afectadas a las que siguen siendo las cifras anónimas para el gobierno y la clase política que no anticipa efectos sino tapa baches.

Si en los años 70, el Metro fue un sistema que escenificaba a la ciudad en el presente la ciudad es una prolongación del Metro, no al revés. Porque lo que ocurre en sus vagones, las condiciones de sus instalaciones, lo corrupto en su infraestructura, lo insuficiente y deficiente de su mantenimiento y servicio es la evidencia de lo que es la calle, la política, el sentido de identidad y urbanización de la ciudad en general.

El Metro, al ser el vaso comunicante de la demasiada gente que va y viene es el primer sitio y epicentro de lo que va a ocurrir en las calles, con la sociedad, en la casa, en las instituciones, con las políticas públicas, en la moral institucional. Ejemplo de lo que somos es la retórica virtual de una “solidaridad” virtual, que terminó cuando se publicó el tuit, con la inmovilidad del presidente de no acudir personalmente a la zona cero; la mezquindad partidista de todos los “dirigentes políticos” para acusarse, señalarse con los dedos sucios y la poca claridad para atender a los deudos que siguen sin respuesta. Lo que pasó en el Metro es la prueba de lo que somos como ciudadanos.

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias