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El medicamento ruso que dice combatir la COVID-19

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 17 De Julio, 2020 · 07:48 am
El medicamento ruso que dice combatir la COVID-19
Incluyen al antiviral genérico llamado avifavir, en la lista de medicamentos recomendados para el tratamiento de COVID-19 / Shutterstock

El 3 junio pasado, una iniciativa conjunta establecida por el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, por sus siglas en inglés) –perteneciente al gobierno ruso– y la compañía ChemRar –que también cuenta con inversión del gobierno ruso– anunciaron con bombo y platillo que el Ministerio de Salud del gobierno ruso incluyó al antiviral genérico llamado avifavir en la lista de medicamentos recomendados para el tratamiento de la COVID-19 en su país.

Y en esta trama rusa, generosamente, el RDIF ofreció vender los primeros lotes de producción del antiviral a los países de América Latina, México incluido.

De hecho, el lunes 13 de julio, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue cuestionado durante su tradicional conferencia mañanera sobre si su gobierno estaría dispuesto a comprar dicho fármaco para enfrentar la pandemia en nuestro país, ante lo cual contestó que se “buscaría establecer comunicación con el gobierno de Rusia” para aprovechar la generosa oferta.

El comunicado difundido por la empresa, que fue replicado por medios de comunicación de todo el mundo, afirmaba que era uno de los dos únicos medicamentos que existen contra la pandemia. De hecho, algunos medios en México han “informado” que el gobierno mexicano ya ha comprado un lote de tal “medicamento contra la COVID-19”.

Sin embargo, antes de salir de compras valdría la pena hacer un breve análisis  sobre la efectividad para combatir al nuevo coronavirus de dicho fármaco, tal y como lo han anunciado las empresas rusas.

Antes que nada, hay que decir que el avifavir es un genérico del antiviral japonés llamado avigan (favipiravir), que es usado para el tratamiento contra la influenza. Al parecer, bloquea dentro de la célula la replicación del virus de la influenza, lo que interrumpe su ciclo de desarrollo.

Ambas compañías rusas se unieron para comprarle a los japoneses los derechos del compuesto para fabricar un genérico antiviral que buscan comercializar por todo el mundo. Pero, como todo mundo sabe, hay de genéricos a genéricos y estos tienen que ser probados para demostrar que tienen el mismo efecto que el medicamento con el principio activo original, a través de un proceso más o menos largo y detallado de pruebas con animales y ensayos clínicos con humanos.

El genérico tiene que mostrar su efectividad contra la influenza y, después, tiene que demostrar su eficacia y seguridad contra COVID-19, en ensayos clínicos con humanos.

Tampoco hay que perder de vista que la empresa gubernamental RDIF fue creada en 2011 “bajo el liderazgo del Presidente y el Primer Ministro de Rusia para coinvertir junto con los principales inversores mundiales, actuando como un catalizador para la inversión directa en Rusia”, como dice su página web.

En tanto, ChemRar es una compañía de servicios e inversión en investigación y desarrollo en el “campo de productos farmacéuticos innovadores para el desarrollo y comercialización de medicamentos innovadores, diagnósticos, atención preventiva y nuevos tratamientos de enfermedades potencialmente mortales en Rusia y en el extranjero”.

 

Falta de pruebas científicas

Aunque el medicamento ya está listo para ser distribuido en varios países, hasta ahora no existe estudio científico ni médico en revistas científicas internacionales que hayan informado sobre el “éxito” de dicho medicamento en ensayos clínicos con humanos, es más, ni siquiera con ratones de laboratorio.

Ni en la revista Science, Nature, PNAS, The New England Journal of Medicine, JAMA o en ninguna de los grupos de The Lancet, Elsevier o Cell –todas ellas aglutinan más de mil publicaciones científicas– se encuentra un solo artículo sobre el avifavir.

¿Por qué es importante una publicación en una revista especializada? La tradición del trabajo científico establece como una de sus prácticas más importantes publicar las investigaciones en todos los campos del conocimiento en revistas especializadas, de preferencia, de circulación internacional. Estos artículos son revisados por un comité editorial de expertos del mismo campo de estudio, que analiza y avala su publicación. Esto se conoce como “revisión de pares”.

De manera muy general me referiré a la estructura del contenido de los artículos científicos: en cada uno de ellos se informa el planteamiento o hipótesis a analizar; los conocimientos que ya existen en este campo; la forma detallada en cómo se lleva a cabo la investigación; los experimentos pormenorizados paso por paso; la toma de muestras (en caso de que las haya); la forma de analizarlas, procesarlas e interpretarlas y, por supuesto, los resultados. Todo en el lenguaje técnico y especializado de cada disciplina.

A través de los artículos científicos, los expertos del mismo campo de estudio de todo el mundo pueden saber si el trabajo cumple con requisitos mínimos de calidad durante todo su desarrollo y si los resultados son coherentes y replicables. Si bien casi no suele hacerse, cualquier investigador podría reproducir la investigación y los resultados deberían ser exactamente los mismos. Esto es la comprobación y verificación.

Digamos que este es el mecanismo más usual a través del cual se avala o no un trabajo científico y sus resultados. Si se publica en una revista internacional especializada podríamos tener la certeza de que se trata de una investigación fidedigna y científicamente comprobada (salvo contadísimas excepciones).

Pues bien, para el caso de avifavir, la compañía RDIF, a través del citado comunicado de prensa del 3 de junio, mencionó que en la etapa final de los ensayos clínicos se analizaron 330 pacientes de 35 centros médicos, y que dicho ensayo, aprobado por el Ministerio de Salud de Rusia el 21 de mayo de 2020, todavía está en curso.

Aunque todavía “está en curso” afirma que “el fármaco demostró ser altamente efectivo durante los ensayos clínicos que involucraron a la Universidad Médica Estatal Sechenov de Moscú, a la Universidad Estatal de Lomonosov de Moscú y otras instituciones médicas y académicas”. Además, incluyó opiniones de solo un párrafo de cuatro investigadores rusos. Pero hasta ahora no ha difundido ningún artículo científico que compruebe los resultados de tales ensayos, como está obligada toda empresa farmacéutica antes de comercializar sus productos.

Si usted quiere saber cómo va el avance de la vacuna contra la COVID-19 que está desarrollando la empresa Moderna, puede encontrar los resultados de las investigaciones publicadas en revistas científicas en su página web. Lo mismo ocurre con los ensayos que lleva a cabo la empresa Gilead Sciences para probar el medicamento remdesivir. Pero para el caso de avifavir ni ChemRar ni el RDIF proporcionan información científica, solo comunicados de prensa sin aval científico.

De lo que si hay información, aunque poca, es del medicamento japonés favipiravir: apenas un día antes del comunicado de RDIF, los japoneses dieron a conocer el Informe preliminar del estudio observacional de favipiravir en Japón, publicado el 2 de junio en la revista de la Asociación Japonesa de Enfermedades Infecciosas por investigadores de la Universidad de la Salud Fujita y otras tres instituciones del país asiático. Ahí reportan los efectos del medicamento en pacientes nipones hospitalizados con COVID-19.

La investigación de un equipo de seis científicos encabezada por Yohei Doi, de la Universidad de la Salud Fujita, analizó los efectos del antiviral en 2 mil 158 pacientes y los resultados indican que el fármaco es efectivo en pacientes con la enfermedad leve y moderada de COVID-19, pero en aquellos que padecen un cuadro severo o crítico su efecto es prácticamente nulo.

“Los datos reportados aquí sugieren que la gran mayoría de los pacientes con enfermedad leve y moderada se ha recuperado de la enfermedad, mientras que el mal pronóstico es frecuente entre aquellos con enfermedad severa”, detalla el estudio.

Y advierte que, dado que más del 80% de los pacientes de COVID-19 tiene una enfermedad leve y que a menudo mejoran con terapia de apoyo, “se debe tener precaución en no malinterpretar la eficacia de favipiravir”. En otras palabras, es muy pronto para concluir que este medicamento es realmente eficaz contra la pandemia.

El 10 de abril pasado el ensayo global Solidarity de la Organización Mundial de la Salud publicó los resultados de un análisis sobre la efectividad del favipiravir contra COVID-19 y en las conclusiones se indica que, de acuerdo con los estudios llevados a cabo en Estados Unidos, no hay evidencia de que sea efectiva contra el coronavirus.

El comité de expertos de la OMS señala que hacen falta datos preclínicos, in vitro, con diferentes líneas celulares y también en animales. Menciona que hacen falta datos confiables e interpretables sobre la eficacia y la seguridad de las intervenciones terapéuticas para pacientes hospitalizados por COVID-19, ya que no hay diferencia estadística entre el efecto de favipiravir y no utilizar ningún medicamento.

Por lo tanto, indica la OMS, se deben generar más pruebas antes de llevar a cabo ensayos clínicos en Solidarity con favipiravir, de manera que no hay que echar las campanas al vuelo con un supuesto tratamiento que no ha demostrado ninguna eficacia.

Quizá al equipo de “técnicos” de la Secretaría de Salud que lleva a cabo las políticas del gobierno mexicano frente a la pandemia se le olvidó informar al presidente que este medicamento contra el coronavirus no es tal… o quizá tampoco lo sabe.

Se debe tener presente que en tiempo de urgencia y necesidad siempre hay vivales al acecho que buscan aprovecharse y obtener ganancias a cambio de “supuestos beneficios” que resultan fraudulentos y que venden a precios de oro; tampoco hay que olvidar el vergonzoso caso de los ventiladores del hijo del funcionario Manuel Bartlett. Con el medicamento ruso podría ocurrir lo mismo.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias