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El maíz también se domesticó en Sudamérica

Arturo Barba 14/Dic/18 07:37
El maíz también se domesticó en Sudamérica
La domesticación del maíz inició en el centro de México hace más de 9 mil años a partir del teosinte, una herbácea silvestre, y se propagó rápidamente por el continente americano llenando los paisajes agrícolas tempranos y convirtiéndose en una fuente de alimento casi ubicua en el momento de la llegada de los europeos.

De la tinta de Arturo Barba

En el suroeste de la Amazonia al norte de América del Sur, el maíz tuvo una segunda domesticación hace 6 mil 500 años, lo que indica que la riqueza genética de este alimento es mucho más complejo y matizado de lo que se pensaba, revela un nuevo estudio publicado esta semana.

La domesticación del maíz inició en el centro de México hace más de 9 mil años a partir del teosinte, una herbácea silvestre, y se propagó rápidamente por el continente americano llenando los paisajes agrícolas tempranos y convirtiéndose en una fuente de alimento casi ubicua en el momento de la llegada de los europeos.

Esta nueva visión de los procesos evolutivos llevados a cabo por los seres humanos que dieron origen a uno de los cultivos más importantes del planeta, se dan a conocer en la revista Science, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

El maíz en Sudamérica surgió de un proto-maíz llevado desde lo que hoy es México, hace 6,500 años. Foto cortesía de: Science/Logan Kistler.

Hasta antes de este estudio se consideraba que la domesticación del maíz tuvo lugar una sola vez, por lo que la naturaleza de su domesticación y propagación en América del Sur no estaba clara. Por ello, un grupo internacional de investigadores de 14 instituciones, encabezada por el Instituto Smithsoniano, analizó la historia de este cultivo, uno de los más importantes del mundo.

Al estudiar las evidencias genéticas y arqueológicas, los investigadores descubrieron que probablemente un predecesor de la planta de maíz de hoy en día que todavía tiene muchas características de su ancestro salvaje fue llevado a Sudamérica desde Mesoamérica hace más de 6,500 años.

Los agricultores en Mesoamérica y el suroeste de la Amazonia continuaron mejorando el cultivo durante miles de años hasta que se domesticaron completamente en cada región. Aunque en América del Sur el papel del maíz como alimento no es tan crucial como en México, hay variedades específicas de este grano en países como Brasil, Perú, Venezuela, entre otros.

Logan Kistler, curadora de arqueogenómica y arqueobotánica del Museo Nacional de Historia Natural Smithsoniano, señala que comprender la larga historia compartida entre humanos y el maíz nos brinda herramientas para evaluar el futuro de este cultivo a medida que continuamos modificando nuestro entorno global y aumentan nuestras demandas agrícolas en tierras de todo el mundo.

La historia del maíz comienza con su ancestro salvaje, el teosinte, que tiene poca semejanza con el maíz actual: pequeñas mazorcas y pocos granos cubiertos por una gruesa e impenetrable coraza. Sin embargo, los primeros agricultores seleccionaban rasgos deseables y con el paso del tiempo las plantas desarrollaron mazorcas más grandes, así como granos más tiernos y abundantes, convirtiéndose finalmente en el cultivo básico que es hoy en día.

Los investigadores secuenciaron los genomas de diversas variedades de maíz que crecen en todo el continente americano, tanto autóctonas domesticadas como de muestras arqueológicas de maíz antiguo y los compararon con más de 100 variedades de maíz moderno de todo el mundo. Los resultados sugieren que el maíz ancestral llegó a América del Sur “semidomesticado”.

Aislados de sus progenitores mexicanos se generaron distintos linajes sudamericanos, algunos de los cuales se domesticaron bajo la selección humana. Al menos dos veces llegó un proto-maíz a Sudamérica, a una región del suroeste del Amazonas, que era un punto de acceso para la domesticación ya que se cultivaban la yuca y otros alimentos. La planta probablemente fue adoptada como parte de la agricultura local y continuó evolucionando hasta que se convirtió en un cultivo completamente domesticado.

Combinando los hallazgos genómicos con datos arqueológicos, paleoecológicos y lingüísticos, los autores sugieren que esta mejora secundaria paralela, aunque independiente, marca al suroeste de la Amazonia como centro secundario de mejora para el maíz.

En otras palabras, las etapas de la domesticación del maíz ocurrieron más de una vez en más de un lugar.

Los pterosaurios tenían plumas

Un equipo internacional de paleontólogos de China, Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido, descubrió que los reptiles voladores llamados pterosaurios, tenían cuatro tipos de plumas que compartieron con los dinosaurios, lo que hace retroceder el origen de las plumas a 230 millones de años de antigüedad.

Los pterosaurios tenían algún tipo de cobertura llamada “picnofibras” y se presumía que eran diferente a las plumas de los dinosaurios y las aves. Sin embargo, de acuerdo con un artículo publicado en Nature Ecology & Evolution, algunos de ellos estaban cubiertos por una capa de diferentes estructuras similares a las plumas.

Reconstrucción de un pterosaurio con cuatro diferentes tipos de plumas. Imagen cortesía de: Yuan Zhang/Nature Ecology & Evolution.

Anteriormente, se pensaba que las primeras estructuras de plumas eran exclusivas de los dinosaurios que son los ancestros de las aves de hoy en día. Pero ahora se sabe que los pterosaurios, los primeros vertebrados que logran un vuelo impulsado por el aleteo, también poseían plumas.

Baoyu Jiang, Michael Benton y sus colegas utilizaron técnicas de imagen microscópicas y espectroscópicas para estudiar los restos fosilizados de dos pterosaurios bien conservados y de cola corta que vivían en lo que hoy es China, hace unos 160 millones y 165 millones de años. Descubrieron que tenían cuatro tipos diferentes de cobertura, incluidas estructuras aislantes borrosas, similares a la piel, sobre sus cabezas, torsos, miembros y colas; y, en partes de la cabeza y las alas, tres tipos de fibras curvas, similares a las plumas modernas.

Es probable que los diferentes revestimientos hayan desempeñado funciones en la regulación del calor, señalización y la aerodinámica. Este hallazgo sugiere que las plumas son ancestrales tanto para los dinosaurios como para los pterosaurios, o que evolucionaron de manera independiente en ambas especies.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com