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El espionaje cibernético

De la tinta de Mina Magallón

Mina Magallón Martes 3 De Septiembre, 2019 · 06:53 am
El espionaje cibernético
Espionaje cibernético / Ilustración

Hace algunas semanas en el programa de noticias titulado 60 Minutes se transmitió un episodio titulado Pegasus centrado en las controversias que rodean a la compañía de programas de computación con sede en Israel de nombre Grupo NSO. El episodio describe con detalle el trabajo de investigación que ha venido haciendo un grupo llamado Ciudadanos Lab [Citizen Lab] que es un centro de investigación con sede en la Escuela Munk de Asuntos Globales y Ciencias Políticas de la Universidad de Toronto, que se dedica a la investigación entre el desarrollo y la política estratégica y el compromiso legal entre la tecnología de la información y su relación con los derechos humanos, así como la seguridad mundial. El reporte que presentó este centro nos debe causar temor, miedo y tal vez hasta pavor esquizofrénico, o pudiera ser que nos debiera de dar confianza y paz ya que nos dicen que nuestra seguridad está siendo protegida.

El Grupo NSO desarrolla programas de computación para el mundo creciente del espionaje cibernético, que vive a la sombra y procura que no sea del conocimiento de nadie su existencia. Esta compañía israelita valuada en más de 1 billón de dólares dice haber desarrollado programas de computación que pueden hackear cualquier teléfono celular en cualquier lugar del mundo.

Pegasus es el nombre del programa que NSO otorga licencia de uso, supuestamente a gobiernos y organizaciones de inteligencia que se dedican a combatir crimen organizado y terrorismo, según el centro quien informa que con este programa se puede infiltrar cualquier comunicación de teléfonos celular sin importar que vengan encriptados. El problema con este programa, Pegasus, es que también puede ser usado por los gobiernos para la vigilancia sistemática de periodistas y de grupos de derechos humanos. Este programa se ha visto ligado con conductas que están lejos de ser consideradas legales y el centro da como ejemplo el del disidente Amal Khasoggi, crítico del gobierno de Arabia Saudita, quien dice fue víctima del programa de espionaje Pegasus.

El grupo NSO, quien opera en total y completo secreto, supuestamente se localiza en algún lugar en Herzliya, Israel, quien en diciembre de 2018 ha sido demandado en Tel Aviv por Omar Abdulazis, activista Saudi residente en Montreal, por otorgar la licencia de uso de su programa Pegasus al gobierno de Arabia Saudita violando así tratados y derecho internacional por la venta de su programa a regímenes de opresión, como es el terrible récord por violación a los derechos humanos del gobierno Saudi. La demanda argumenta que Pegasus se usó por el gobierno Saudi para vigilar y espiar a Amal Khasoggi y a sus familiares para después matarlo y descuartelarlo simplemente por sus críticas como periodista disidente. Se estima que Arabia Saudita pagó $55 Millones de dólares a la compañía NSO para obtener la licencia de uso de Pegasus y así poder interceptar todas las comunicaciones de teléfonos celulares de manera remota, al igual que interceptar correos electrónicos, contactos, textos, incluyendo WhatsApp, nuevos o viejos, textos encriptados o no. Pegasus localiza, escucha y graba la conversación de cualquier teléfono celular en cualquier lugar del mundo.

No se sabe dónde se encuentran localizadas las oficinas del NSO. Todo se guarda en secreto. La mayoría de sus empleados son ex-militares, miembros del servicio secreto israelí de nombre Mossad. Pegasus es tan secreto que cada vez que la compañía va a firmar un contrato de licencia de uso tiene que primero obtener el permiso del gobierno israelí ya que se le considera como si NSO estuviera vendiendo armamento. NSO argumenta que vende equipo de seguridad para prevenir crimen y terrorismo. Recordemos como en el 2015 no obstante un juez federal le ordenó a la compañía Apple ayudara al FBI a abrir el teléfono celular de quien era acusado de una terrible masacre terrorista en San Bernardino, California, Apple se rehusó hacerlo. Rizwan Farook, un ciudadano americano, junto con su esposa, Tashfeen Malik, portando rifles de alto calibre y pistolas semiautomáticas entraron a matar a sus compañeros de trabajo, quienes se encontraban celebrando una fiesta navideña organizada para los empleados de la oficina regional del condado en San Bernardino, California. La masacre cobró 14 vidas y dejó 22 heridos. El FBI trataba desesperadamente de abrir el teléfono celular pero no podía por no tener la clave para abrirlo. Apple argumentó ante el juez federal que el gobierno estaba tratando de violar las barreras impuestas para proteger la seguridad de sus usuarios y se oponían a que el juez dictara una orden para abrir el celular del terrorista; además argumentaba que si abrían el celular de un usuario se estaría creando un precedente al que después no se pudiera limitar y por consiguiente si se autorizaba un primer paso, el gobierno pronto podría obtener toda la información confidencial y privada de cualquier persona que tuviera un teléfono celular y fácilmente espiar y obtener toda la información que existiera en el universo del internet.

A cuatro años del ataque terrorista en San Bernardino, California leemos que la compañía NSO informa que solamente otorga licencia para uso de Pegasus a gobiernos, para que estos a su vez puedan obtener toda la información de todos los celulares y de toda la información de todas las computadoras que existen para combatir el crimen y el terrorismo. Pero no nos dicen que se hackea fácilmente sin tener que obtener ninguna orden judicial, sin importar en donde se encuentre el celular del grupo terrorista o criminal y que se puede hackear sin ningún problema en cualquier lugar del globo terráqueo.

La compañía NSO dice que calcula haber salvado la vida de cientos de miles de personas y dice que gracias a su programa se ha logrado disminuir el tráfico de personas, el tráfico de drogas, y de armamento, así como el prevenir los ataques terroristas en Europa en un 50% lo cual probablemente es cierto.

Pero la pregunta que ahora nos hacemos es si podemos conocer a ciencia cierta cuántas veces se ha usado este programa Pegasus por los gobiernos democráticos para vigilar de cerca a periodistas, a grupo de derechos humanos, a gays o al vecino. Otras demandas han sido presentadas en la isla de Chipre contra la compañía NSO por ciudadanos mexicanos, alegando que la compañía debe de pagar por todos los daños causados por haberse violado la ley por el uso ilegal de su programa Pegasus por ser espiados por el gobierno mexicano.

En la siguiente nota veremos cómo y cuándo y si de verdad Pegasus ha sido usado en México.

Correo: mgmagallon@aol.com

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