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El espionaje cibernético en México

De la tinta de Mina Magallón

Mina Magallón Martes 10 De Septiembre, 2019 · 07:26 am
El espionaje cibernético en México
Espionaje cibernético en México

La semana pasada escribimos como la compañía israelita NSO otorga licencias de uso de su programa de computación nombrado Pegasus a una multitud de gobiernos para combatir el crimen organizado y terrorismo y de esta manera poder interceptar todas las comunicaciones de teléfonos celulares de manera remota, al igual que interceptar correos electrónicos, contactos, textos, incluyendo WhatsApp, nuevos o viejos, textos encriptados o no. El programa Pegasus localiza, escucha y graba la conversación de cualquier teléfono celular en cualquier lugar del planeta volviéndose tan público como si pusiéramos un anuncio en el periférico.

NSO argumenta que vende equipo de seguridad para prevenir crimen y terrorismo previo permiso del gobierno de Israel. Creemos que el problema con este programa, Pegasus, es que también puede ser usado por los gobiernos para la vigilancia sistemática de periodistas y de grupos de derechos humanos o puede el gobierno contratar a terceros para proveer este servicio que dicen ser de “seguridad”.

La semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador informó haber encontrado una cámara espía sofisticada en un salón del Palacio Nacional donde todos los días se realizan reuniones. Las medidas de seguridad se incrementaron inmediatamente empezando a registrar todas las laptops inclusive de los periodistas que atienden las conferencias matutinas. Le tocó a López Obrador que le dieran agua de su propio chocolate.

En México se ha venido reportando, desde hace ya mucho tiempo por el centro de investigación llamado Ciudadanos Lab [Citizen Lab] de la Universidad de Toronto y por muchos periodistas y grupos de derechos humanos, que el gobierno mexicano espía sistemáticamente a periodistas y defensores de derechos humanos. En enero de 2015 y en julio de 2016 Ciudadanos Lab publicó que el programa de computación Pegasus había sido adquirido en octubre de 2014 por las siguientes dependencias del gobierno mexicano:

La Secretaría de la Defensa Nacional;La Procuraduría General de la República; y El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (antiguo CISEN).

En abril de 2017 la periodista Laura Castellanos, publicó un reportaje titulado “Fueron los Federales” donde denunciaba la masacre de Apatzingán, Michoacán del 6 de enero de 2015. A unas horas de divulgar este reportaje, el portal sufrió dos ataques cibernéticos que lo mantuvieron fuera de servicio durante más de doce horas.

El 10 de julio de 2017, el New York Times en su primera plana reveló el espionaje realizado contra investigadores internacionales que estaban en México cuestionando la desaparición masiva de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y la tarifa a pagar a la compañía NSO. (Ver gráfica).

El 2 de agosto de 2017, Citizen Lab reportó que la Lic. Karla Micheel Salas y Lic. David Peña, ambos abogados mexicanos y defensores de derechos humanos que representaban a la familia de Nadia Vera, estaban siendo espiados e intimidados con el programa Pegasus. Nadia Vera, quien era antropóloga de la Universidad de Chiapas y activista, había sido muy severa en sus críticas del gobernador de Veracruz Javier Duarte como defensora de los derechos de las mujeres, quien fue asesinada en julio de 2015 junto con Rubén Espinosa, Yesenia Quiroz, Virginia Martín y Alejandra Negrete en la colonia Narvarte de la Ciudad de México.

Y ya no sigo con la lista interminable de periodistas y activistas de derechos humanos desaparecidos porque es sumamente alarmante y deprimente el escribirlo para mí y para ustedes el leerlo y recordarlo y mejor ahora describo el lado de quién y cómo creemos espían en México.

En julio de 2017 Mexicanos Contra La Corrupción y la Impunidad publica en su página una investigación periodística reportando con muchos pantalones cómo la PGR, usando prestanombres, contrataron a una compañía mexicana de seguridad privada para dar servicios a la PGR con un costo de 32 millones de dólares. De acuerdo con reportes de WikiLeaks esta compañía se jactaba en sus correos: “Nuestros mejores clientes son la Marina mexicana, la PGR, el CISEN, la Policía Federal y una gran cantidad de Procuradurías, incluyendo el Estado de México”. En el mensaje electrónico la compañía también detalla la variedad de productos de espionaje que han vendido en México desde sistemas de intercepción PEGASUS, drones espías y vehículos blindados de combate conocido por sus siglas en inglés (AFV), que apoyado por la aplicación de capacidades autónomas e Inteligencia Artificial (IA), acelera la toma de decisiones y facilita el alcance del objetivo con una rapidez y una precisión total. El mensaje detalla cómo estos vehículos militares de combate usan una pantalla montada en el casco (HMD por sus siglas en inglés) con una tripulación de dos individuos que operan el vehículo bajo escotillas cerradas. Dicen que este vehículo ha demostrado con éxito su capacidad de funcionar como una célula de ataque independiente, con gran capacidad de ataque, como una estación independiente pero conectada en las redes para la detección multiespectral y fusión de información, y también como una plataforma para sistemas operativos adicionales no tripulados.

Esto suena como el agente 007 del futuro y me pregunto si el gobierno mexicano es quien usa estos vehículos con inteligencia artificial o también contrata pagando millones de dólares a prestanombres con compañías mexicanas de “seguridad” privada para dar estos servicios a quien quiera comprarlos. La verdad, después de mucho buscar y leer, no entendí para qué quiere el gobierno mexicano tener la gran variedad de productos de espionaje y vehículos de combate que reporta WikiLeaks se venden en México como si estuviéramos en medio de la guerra de las galaxias. Si tú tienes idea para qué los quiere el gobierno, ruego me mandes un mensaje y me lo hagas saber.

Correo: mgmagallon@aol.com

Twitter: @MinaMagallon

Facebook: Mina Magallon