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El año que fuimos y… seremos

Sergio Almazán 29/Dic/18 09:45
El año que fuimos y… seremos
El año que fuimos es el que ahora nos hace ser el año que seremos. No caben especulaciones ni futurismos.

De la tinta de Sergio Almazán

Estamos por concluir quizá de los años políticos que sí pasaran a los anales históricos de México: el 2018! Es definitivo y definitorio. Primero porque traza el destino de las urnas del primer presidente de izquierda electo por una avasalladora mayoría. Eso es un hecho definitivo para la cultura, la vida y la memoria política de este país. Con todo lo que ello ha implicado: enconos, divisionismo, traiciones, racismo, clasismo, conservadurismo, populismo, revanchas, ataques… Y definitorio porque no seremos política, social y culturalmente los mismos en los siguientes años (para bien y para mal). México es otro después de aquellas elecciones de julio.

México actuó en consecuencia con las tendencias mundiales en el reordenamiento de sus políticas y sus políticos. Pasamos de una forma de hartazgo a una oportunidad de gobernar diferente, el riesgo es mayúsculo y hay que aplaudir que nos dimos la oportunidad de experimentar, de explorar nuevas rutas ideológicas y de formas de hacer gobierno y país. Ya al inicio del siglo XXI lo intentamos y por doce años la derecha dirigió las riendas con las consecuencias que todos conocemos. El PRI volvió para hacer evidente que ya no tienen sitio sus viciosas, escandalosas y groseras formas de hacer del país su motín. Las cicatrices son profundas y mayores, el saldo de su actuar es desastroso, violento y miserables. Se nos ofendió la paz, la integridad moral, cívica y social.

El año que fuimos es el que ahora nos hace ser el año que seremos. No caben especulaciones ni futurismos. Nos basta esta actual realidad para saberse dolidos hasta la médula, hasta el extremo que lleva a los mexicanos a no detener el proceso histórico, a no retrasarnos más ante la evidente herida que el narcotráfico, la corrupción y la pobreza ha hecho onda y sangrante. Ningún partido, ningún político, ninguna urna harán posible cerrar esa profunda herida histórica. Sería ingenuo pensarlo, la política es una tentadora rueda del poder que el ser humano no puede evitar caer en su movimiento.

El año que seremos debe ser el examen preparatorio para exigir, manifestar, proponer, actuar y responder al resultado de la urna, aunque no hayamos elegido al presidente y partido que hoy gobiernan. Ya sabemos que la simulación, el encono, el autoengaño, la complicidad, la resignación, la rabia, la descalificación, la pasividad, la intolerancia, el miedo o la furia no construyen, no denuncian, no actúan. Este el reto que tenemos frente a los tiempos porvenir: hacer posible que se cumplan las promesas, actuar en consecuencia: como adeptos cooperando, como adversarios, proponiendo, pero todos actuando a favor social, de un país que siempre parece reventar pero hoy precisar reinventarse.

Este año que se va es el que fuimos: valientes, diferentes, diversos para elegir y no en la urna. Este año ya no somos los mismos las marcadas diferencias nos hacen reconocernos multipolíticos, ejerzamos esas expresiones en la construcción y no sólo en el juicio o descalificación. Los empáticos no sean fanáticos, los adversarios no sean violentos. El año que viene es lo que seremos. ¿Nos vemos en un año para saber lo que somos?

Feliz año por venir…

@salmazan71