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El amor a las armas

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 4 De Agosto, 2019 · 12:37 pm
El amor a las armas
Patrick Crusius, el asesino que mató a 20 personas en El Paso Texas - Reuters

Por ahora, son veinte muertos y veintiséis heridos lo que dejó el tiroteo en un centro comercial en El Paso, Texas. Tres de los muertos son mexicanos. Al parecer, el tirador simpatiza con el supremacismo blanco, movimiento que cree que judíos, afrodescendientes e hispanos son un peligro para Estados Unidos. Los supremacistas ven con preocupación el crecimiento de la población hispana, especialmente en regiones que alguna vez fueron mexicanas, como es el caso de Texas.

El criminal condujo varias horas en carretera para llegar al centro comercial de El Paso. Todo sugiere, por tanto, que no fue una elección arbitraria, sino que hay un componente de odio racial en su crimen. Aún es muy temprano para afirmarlo con certeza, el hecho es que un segmento de la población de Estados Unidos mira con recelo, por decir lo menos, a los mexicanos. Donald Trump no es la causa del sentimiento antimexicano; fue el catalizador que potenció ese añejo sentimiento.

Llama la atención la facilidad con que se puede comprar legalmente en aquel país un arma de asalto. La sociedad de estadounidense es más tolerante con la venta de armas que con la venta de alcohol. Se trata de un resabio cultural profundamente arraigado en la mentalidad de los estadounidenses. Desde antes de la independencia, los colonos tenían armas para utilizarlas contra los indígenas. Los “Minutemen” eran milicias coloniales listas para enfrentarse a los nativos en cuestión de minutos.

Durante la guerra de independencia, estas milicias jugaron un papel importante, lo que les dio gran prestigio. Este espíritu bélico pervivió durante la expansión al Oeste (que alguna vez fue mexicano), donde un día y otro también, los pioneros se enfrentaban a los pueblos originarios. “God, guns and guts made American great”, dice el refrán popular; que podría traducirse libremente como “Dios, armas y agallas hicieron grande a América”. Así el amor por las balas entre nuestros vecinos del norte.

La idea de fondo es que cada ciudadano tiene el derecho a defender su vida y sus propiedades con las armas.  El gobierno no puede negarle ese derecho constitucional.  Y si bien el derecho a poseer armas es un resabio cultural, carente de sentido en una sociedad desarrollada, el peso de la tradición está por encima del sentido común. Los resultados están a la vista. En lo que va de este año, los tiroteos de este tipo han cobrado la vida de 250 personas en Estados Unidos.

Sin embargo, no vaya a ser que veamos la paja en el ojo ajeno y no veamos la viga en el ojo propio. En Estados Unidos es fácil comprar legalmente un arma. En México es fácil comprarla ilegalmente. ¿O no? Las armas entran a este país con facilidad pasmosa.

Además, las posibilidades de ser víctima de un tiroteo en un centro comercial estadounidense son mínimas. ¿Y en México? Tristemente, en nuestro país la violencia criminal es parte del paisaje cotidiano.

Sapere aude!

¡Atrévete a saber!

@hzagal