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El accesorio y la necesidad

De la tinta de Sergio Almazán

Sergio Almazán Sábado 7 De Diciembre, 2019 · 10:27 am
El accesorio y la necesidad
La actual secretaria de Cultura ha manifestado su interés por una cultura incluyente y justa, ya no como “accesorio”(sic)  pero recortando los presupuestos / Foto Especial

Mientras escribo estas líneas corre en reloj en tiempo regresivo para que este domingo 8 de diciembre Adriana Malvido, una de las plumas del periodismo cultural más inteligentes, libre y contundentes, reciba el merecido reconocimento Fernando Benítez en la Clausura de la edición 33 de la Feria Internacional de Libro en Guadalajara. Reconocimiento a su trayectoria y su lucidez en el ejercicio no sólo del periodismo sino de la literatura. Sean estas líneas un motivo de festejo, suma de voces que aplaudimos y celebramos tan merecido reconocimiento.

También este reconocimiento a Adriana Malvido nos invita a reflexionar sobre lo que viene sucediendo con la Secretaría de Cultura en tiempos de la 4T y su titular: Alejandra Frausto quien cree conceder un antídoto a lo que califica como “cultura incluyente y justa” nunca percibida como una privilegio elitista, como ocurría en el pasado”. Y tal afirmación excluye, desconoce o descalifica a su mentor Rafael Tovar y de Teresa de las filas donde ella viene, donde ella gestó un proyecto personal, laboral y “profesional” en estados como Guerrero junto al gobernador Ángel Aguirre promoviendo la cultura, siendo su vocera mediática la niña bien Guadalupe Loaeza (véase la serie Acuérdate de Acupulco); su paso por el Museo de Culturas Populares en épocas del peñismo, por mencionar algunos pasajes formativos-políticos de la señora Frausto.

La actual secretaria de Cultura ha manifestado su interés por una cultura incluyente y justa, ya no como “accesorio”(sic)  pero recortando los presupuestos, como si en materia cultural “el ahorro” fuera una virtud o una garantía de justicia democrática. Como si invertir en cultura fuera accesorio y no necesario. Grandes huecos por rellenar en cobertura, alcance y equidad en derechos culturales en todo el país. No estamos para “ahorrar” sino para ampliar la cobertura y distribución de nuestros impuestos en materia de educación, cultura y profesionalización.

Es un despropósito e incluso hasta un insulto la manera en que entiende administrar la cultura. Ningún esfuerzo por promover, fomentar, expandir, preservar, y consumir expresiones artísticas y culturales deben verse desde el ahorro o peor aún creer que toda otra manifestación cultural que no sea con rasgos comunitarios son accesorios o despilfarros. Las pruebas están claras: las malas, limitadas y tendenciosas producciones televisivas “culturales” de Canal 22 y 11 que no son competitivas, incluyentes o ricas en contendos. El recorte del 20% de los pagos a las casas editoriales donde Educal y FCE adeudan por venta de libros.  La mitad de presupuestos para festivales como el Cervantino o la Feria del libro Infantil y Juvenil… ¿A ese ahorro se refiere? Músicos, talleristas, promotores, artistas visuales que hasta esta hoy se les adeudan pagos de por lo menos 8 meses de atraso.  ¿Pensara la secretaria Frausto que pagarles a estos promotores  cultuyrales es  accesorio?

Hay un malestar cultural por parte de la actual secretaria de cultura, una política chovinista de entender lo que llama “la cultura justa e incluyente” vs. la cultura accesorio” y es concepto suyo de cultura es desde lo comunitario aquello que expresa el nacionalismo más puro, el que se logra moldear y manipular en pro de un proyecto nacional: la idealización de lo indígena.

Lo internacional, lo cosmpolita, lo moderno no cabe en su idea de cultura. Lo comunitario como única apuesta, lo tradicional como bono de cambio.  Su idea de Cultura Comunitaria como el cheque al portador para una política excluyente, ramplona y grosera con tintes electoreros, o bono morenista. Sin entender lo que significan las industrias culturales que  desde los años ochenta con la globalización, la tecnificación y las aldeas globales del conocimiento se han discutidos para crear empresas emergentes de creadores, comunidades locales de expresión y proyectos culturales de gran alcance.

La forma en que Frausto entiende la Cultura es tan amenzanate como lo es,  la forma doméstica de entender su “ahorro” en materia cultural. Ese empobrecimiento al que se traduce el ahorro, la austeridad de visión integral es el primer paso para hacer de una sociedad corta de imaginación, fantasía y proyección. A pesar que la riqueza mexicana está en la diversidad cultural, la actual secretaria de Cultura y sus secuaces: Jesusa Rodríguez, Paco Ignacio Taibo II son la prueba irrefutable del poder para fines personales. ¿Qué nos corresponde a quienes no nos alineamos a su concepto de cultura? Hay que hacer que las instituciones culturales y educativas se conviertan en una necesidad y no en un caprichoso accesorio con tintes “comunitarios”.

Abramos la discusión: @salmazan71