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Distorsionando la representación proporcional

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 12 De Junio, 2019 · 10:04 am
Distorsionando la representación proporcional
La representación proporcional es, en principio, positiva y deseable, pues justamente permite que diferentes expresiones, intereses e ideologías políticas formen parte de los órganos de representación y de gobierno

Uno de los principios que más contribuyó a poder contar con cuerpos legislativos y municipales políticamente plurales es el de la representación proporcional. Antes de que se introdujera este principio en la legislación electoral mexicana, únicamente los votos obtenidos por la candidatura ganadora eran representados en el congreso o ayuntamiento en cuestión.

Este principio busca que los votos que se depositan en las urnas se conviertan en lugares dentro de los congresos y los cabildos, más o menos en la misma proporción en la que fueron emitidos. Así, adicionalmente a los triunfos obtenidos directamente por simple mayoría, también se asignan espacios conforme a la votación emitida a favor de cada fuerza política.

Esencialmente, la representación proporcional consiste en calcular a cuántos votos equivale cada espacio –ya sea una diputación o un cargo en el ayuntamiento–, y entonces en función de la votación obtenida por cada fuerza política, se determina mediante una fórmula cuántos lugares le corresponden. Y aunque el principio general es el mismo, cada entidad federativa tiene sus propias reglas para hacer esta distribución; a su vez, las leyes generales en materia electoral también prevén su propia fórmula para los comicios federales, y como si no fuera suficiente, la Constitución establece las reglas generales aplicables en todo el país.

Un ejemplo perfecto de la razón de ser de estos mecanismos, son las recientes elecciones en Baja California. En esta entidad, la coalición encabezada por Morena ganó en todos los distritos electorales, por lo que, si no existiera la representación proporcional, el 100% del Congreso quedaría conformado por diputados y diputadas de ese partido político, lo cual implicaría que el 21% de la votación recibida por el PAN quedara sin tener representación alguna.

La representación proporcional es, en principio, positiva y deseable, pues justamente permite que diferentes expresiones, intereses e ideologías políticas formen parte de los órganos de representación y de gobierno, aun si no fueron las opciones que recibieron más votos. Suprimirla, como algunos plantean, sería un grave retroceso democrático en términos de pluralidad y representación.

Ahora bien, el lado obscuro de la representación proporcional es que la aplicación de las diferentes fórmulas contempladas en la ley para convertir los votos en escaños, ha servido de pretexto para que los partidos políticos busquen ganar en la mesa lo que no obtuvieron en las urnas; y mediante enredos que van desde inventar conceptos o tratar de aprovechar vacíos normativos, hasta el ejercicio de presiones a las autoridades electorales buscando interpretaciones legales para manipular la aplicación de la fórmula correspondiente a efecto de obtener mayores espacios en el legislativo o dentro de los ayuntamientos, buscan distorsionar la representación.

Se ha vuelto común que la definición de las asignaciones de diputaciones y regidurías por el principio de representación proporcional se judicialicen de manera tal que es forzoso agotar todas las instancias hasta llegar a la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y que sea este órgano jurisdiccional el que defina cómo se debe hacer la asignación de espacios de representación proporcional.

Como muchos otros principios o figuras contempladas en la legislación electoral mexicana, el principio de representación proporcional ha contribuido a fortalecer la democracia mexicana brindando pluralidad a los órganos legislativos y municipales. Pero al igual que otros casos de los que he escrito, los intereses y ambiciones políticas son las que han buscado distorsionarlas y también desprestigiarlas.

@EspinosaSilis