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Disfunción olfatoria vinculada a COVID-19

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 29 De Mayo, 2020 · 07:17 am
Disfunción olfatoria vinculada a COVID-19
La paramédica Kristina Zamyshlyayeva usa equipo de protección personal, durante su turno de trabajo en medio del brote de la enfermedad del coronavirus, en la ciudad de Tver, Rusia / Foto: Reuters (Ilustración)

Hace un mes, Sofía, una italiana de unos 40 años, presentó una pérdida repentina y aguda de la función olfatoria sin tener ninguna obstrucción nasal; aunque no presentó pérdida del gusto, ya que distinguía bien los alimentos salados, dulces, agrios y amargos, recordó que apenas unos días antes había tenido tos seca asociada con dolor de cabeza y dolor muscular.

No tenía fiebre ni secreción nasal, pero fue sometida a una prueba de identificación de olores, que consiste en identificar cinco aromas comúnmente utilizados para evaluar el olfato humano: fenil-etil-alcohol (flores de rosa); cicloteno (caramelo); ácido isovalérico (queso de cabra); undecalactona (frutas); y skatole (estiércol). La tarea consistía en detectar cada olor. Ninguno fue reconocido por Sofía, quien sufría disfunción olfatoria (DO).

Se sometió a una exploración de tomografía computarizada de la cavidad nasal que mostró obstrucción inflamatoria bilateral de las hendiduras olfativas. Posteriormente, se le practicó la prueba de reacción en cadena de polimerasa en tiempo real (RT-PCR), que indicó que era positiva a la infección por SARS-CoV-2. Había adquirido COVID-19 y podía infectar a su esposo y familiares cercanos.

Gracias a el caso de Sofía y miles más que han sido detectados en todo el mundo, ahora se sabe que la pérdida del olfato y de la percepción del sabor son otros de los síntomas primigenios clave de la infección por el síndrome respiratorio agudo severo que hasta la noche de ayer había infectado a más de 5 millones 800 mil personas y ocasionado la muerte de más de 360 mil en todo el mundo.

De esta manera, la disfunción olfatoria se suma a los otros síntomas: tos, dificultad para respirar, falta de aliento, fiebre, escalofríos, dolor muscular, dolor de cabeza y de garganta.

En investigaciones de varios países se ha reportado que, con frecuencia, los pacientes de COVID-19 tienen el olfato alterado, es decir, de acuerdo con pruebas psicofísicas olfativas presentan algún grado de DO –que es la capacidad reducida o distorsionada del olfato durante el olfateo (olfato ortonasal) o al comer (olfato retronasal)–, en casos leves, como Sofía, o incluso asintomáticos.

Un estudio llevado a cabo en Irán, encontró que 59 de 60 pacientes hospitalizados con COVID-19 tenían un sentido del olfato alterado. En una investigación realizada en Italia, se encontró que el 64% de 202 pacientes con síntomas leves informaron problemas de olfato.

De acuerdo con un artículo publicado esta semana en la revista JAMA de la Asociación Médica Americana, la disfunción olfativa puede estar en presencia o ausencia de otros síntomas. “Sin embargo, debido a la falta de seguimiento a largo plazo, se desconoce qué proporción de pacientes desarrollan OD postinfecciosa persistente”, aclara Katherina Whitcroft, de la Clínica de Olores y Sabores de Dresden, Alemania.

La investigadora señala que muchos pacientes informan alteraciones del olfato y del gusto de manera intercambiable, pero que esta alteración del gusto es retronasal, por lo que el deterioro ocasionado por el virus es más quimiosensorial, es decir, olfativo.

La Academia Estadounidense de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello recomienda incluir a la DO como un marcador inicial de la enfermedad. Particularmente la pérdida repentina del olfato o del sabor puede ser un indicador y criterio de diagnóstico entre individuos ligeramente sintomáticos o asintomáticos, y los Centros de Prevención y Control de Enfermedades recomiendan considerar este signo como un hecho suficiente para que el individuo se aísle y para que el personal médico utilice equipo de protección personal (EPP), al momento de examinar pacientes con este problema clínico.

En un estudio publicado en la revista Clinical Infectious Deseases por un equipo de investigadores italianos encabezado por  Andrea Giacomelli, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Milán, entre los pacientes hospitalizados con COVID-19 en Italia, la alteración del olfato y gusto se observó con mayor frecuencia en pacientes jóvenes y en mujeres.

Aún se ignora por qué ocurre la inflamación como la que padeció Sofía, pero esto se traduce en la alteración grave de la función olfativa, ya que evita que las moléculas de olor lleguen al epitelio olfativo. Estos cambios resultan en OD temporal o de mayor duración.

La explicación es que en las células epiteliales nasales hay una expresión relativamente alta del receptor de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que es la puerta de entrada del coronavirus para infectar la célula. El virus ocasiona la inflamación obstructiva que deteriora la función de la neurona del receptor olfativo.

En trabajos previos realizados con animales transgénicos por Stanley Perlman, inmunólogo experto en coronavirus de la Universidad de Iowa, se demostró que el SARS puede entrar al cerebro de los animales a través del bulbo olfativo, lo cual ha llevado a especular que el SARS-CoV-2 puede penetrar intracranealmente y afectar las regiones cerebrales olfativas y no olfativas.

Por ello, Katherina Whitcroft sugiere realizar pruebas de evaluación psicofísica, lo cual implica la presentación de olores y saborizantes, como se hizo con Sofía, y no solo con el dicho o la interpretación del paciente. Dichas pruebas son más confiables que una evaluación subjetiva y prueban la combinación del umbral de olor (intensidad mínima de un olor que se puede percibir), la discriminación de olor (diferenciación entre diferentes olores) e identificación de olores.

Debido a que la mayoría de los pacientes que reportan alteraciones del gusto probablemente experimentan olfato retronasal alterado, la detección de la función gustativa debería ser suficiente como una evaluación de primera línea, pero además se deben aplicar pruebas de evaluación gustativa.

Los cambios que produce en nuevo coronavirus en el bulbo olfativo puede ser una vía de diagnóstico de la etapa inicial de la infección por COVID-19 al que deberían poner más atención las autoridades sanitarias, sobre todo en los casos ligeros y asintomáticos que son quienes dispersan el virus entre un mayor número de personas.

 

Revelan bacterias asociadas a tumores humanos

Un equipo de 60 científicos de Canadá, EE. UU., Holanda, Israel e Italia identificó grupos de bacterias presentes en más de mil 500 tumores humanos de siete tipos de cáncer: mama, pulmón, ovario, páncreas, piel, hueso y cerebro. Si bien las bacterias en tumores humanos ya se habían detectado desde hace más de 100 años en algunas muestras, hasta ahora no se habían identificado en los tumores de estos tipos de cáncer ni en sus tejidos adyacentes.

De acuerdo con un artículo publicado esta semana en la revista Science, este primer mapa de la microbioma tumoral da los primeros pasos para identificar y describir a las bacterias presentes en los diferentes tipos de tumores, para que en un futuro se puedan realizar investigaciones para saber si estos microorganismos tienen algún papel en el surgimiento de los tumores.

El equipo de investigadores encabezados por Deborah Nejman, del Instituto Weizmann, de Israel, analizó tumores que nunca habían estado asociados con bacterias y pudieron identificar y caracterizar grupos de bacterias asociados de manera específica con ciertos tipos de tumores. “Llevamos a cabo un exhaustivo análisis del microbioma tumoral, estudiando 1,526 tumores y sus tejidos normales adyacentes a través de siete tipos de cáncer”, detallan los autores en el artículo.

El cáncer es la principal causa de muerte en el mundo. Tan solo en 2018 hubo 18 millones de nuevos casos, de los cuales 9.5 millones se detectaron en hombres y 8.5 millones en mujeres. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2019 cobró la vida de 9.6 millones de personas en un año, casi la población de la Ciudad de México. Cinco tipos de cáncer constituyen el 43% de los casos: pulmón, mama, colorectal, estómago e hígado.

Los científicos utilizaron una variedad de métodos para detectar ADN, ARN y proteínas bacterianos, y tomaron medidas rigurosas para excluir la contaminación, y descubrieron que la mayoría de los tumores y sus tejidos normales adyacentes albergan bacterias. Los diferentes tipos de tumores tenían microbiomas distintos, pero los tumores de mama mostraban una comunidad de bacterias particularmente rica y diversa.

Además, los autores descubrieron que esa relación puede ser compleja ya que las bacterias estaban presentes tanto en las células cancerosas como en las inmunes.

El cáncer es una enfermedad compleja que se produce en un proceso de varias etapas que transforma células normales en células tumorales que generan un quiste maligno tanto en células, tejidos u órganos y que posteriormente se propagan al resto del organismo con un mecanismo conocido como metástasis.

Si bien hubo asociaciones interesantes entre especies específicas de bacterias intratumorales y factores como el tabaquismo del paciente, aún faltan muchas investigaciones para determinar si estas bacterias contribuyen al desarrollo del tumor, a su progresión y a la respuesta a los tratamientos.

Todavía se desconocen muchos de los engranajes moleculares y fisiológicos involucrados en este padecimiento, pero hasta ahora se sabe que intervienen factores genéticos propios de cada paciente y/o agentes cancerígenos externos, de naturaleza física (radiaciones ultravioleta, radiactivas o ionizantes), química (humo del tabaco, aflatoxinas, arsénico, glifosato, etc.) y biológica (algunos virus, bacterias y parásitos). A esto hay que sumar el estilo de vida como la nutrición, alimentación, ejercicio físico, estrés y otros hábitos. Es un padecimiento multifactorial sumamente complejo.

Sin embargo, la comprensión de la relación entre bacterias y el microambiente tumoral permitirá desarrollar nuevos métodos de diagnóstico y de tratamiento contra este mal que es otra auténtica pandemia del siglo XXI.

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias