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Diluvios universales

Héctor Zagal Domingo 26 De Julio, 2020 · 07:00 am
Diluvios universales
Pirámides bajo la lluvia / Pixabay (ilustración)

¿Qué tal los ha tratado Tláloc estas semanas? Yo pienso que no ha sido tan constante como en otros años, pero se ha manifestado de manera intensa. Bueno, no sólo Tláloc es el autor de nuestras tormentas nocturnas, también sus tlaloques han hecho de las suyas. Los tlaloques son divinidades auxiliares de Tláloc. Según la mitología mexica, había un tlaloque en cada una de las cuatro esquinas del mundo. Estos ayudantes llevan consigo cántaros con diferentes tipos de lluvia. ¿Creen que por eso decimos que “llueve a cántaros”? Los truenos son producidos por el choque de los cántaros y los rayos se presentan cuando alguno de estos se rompe.

El agua da vida. Las antiguas civilizaciones tenían divinidades que personificaban la agricultura, la fertilidad de la tierra y la lluvia.  Pero el agua también puede tener un rostro violento. El diluvio universal es un relato presente en el imaginario de varias culturas. El agua se lleva las impurezas y permite un nuevo inicio. En el “Popol Vuh”, el libro del consejo del pueblo k’iche, se narra cómo los dioses quedaron decepcionados de los humanos que crearon a partir de madera porque no tenían alma ni entendimiento con los cuales honrar a los dioses. Sólo se dedicaban a trabajar sin cuidar la tierra, ni a sus animales ni a sus comales y ollas. Por ello los dioses mandaron un diluvio que acabara con ellos.

Los dioses griegos tampoco se tentaban el corazón al momento de corregir a los hombres. En los albores de la existencia humana, Zeus decidió terminar con los seres humanos debido a su impiedad y maldad. Sin embargo, Prometeo, uno de los titanes, previno a Deucalión, su hijo, de los planes de Zeus y lo conminó a construir un arca para que se salvarán él y su esposa Pirra. Después de que cesara la lluvia, Deucalión y Pirra visitaron a un oráculo para que les revelara cómo repoblar la Tierra. El oráculo les aconsejo arrojar los huesos de su madre por encima de su hombro. Después de pensarlo un momento, Deucalión y Pirra comprendieron que su madre era Gea, la Tierra, y sus huesos eran las rocas. Entonces tomaron un puño de piedras y empezaron a tirarlas por encima de sus hombros. Al caer, cada piedra se convirtió en una persona.

La tradición bíblica también habla de un diluvio con el cual Dios purificó la Tierra. Sin embargo, advierte a Noé sobre sus planes y le manda construir un arca de madera en la cual viajen él, su esposa y sus hijos con sus respectivas esposas. Además, le indica que debe llevar una pareja de cada ser viviente para que sobrevivan con ellos. Después de 40 días de lluvia continua, Noé soltó un cuervo para saber si las aguas habían bajado, pero el cuervo iba y venía. Días después mandó una paloma, la cual volvió con una rama de olivo en el pico, signo de que la tierra se asomaba. Una vez concluida la purificación divina, el relato bíblico menciona que Dios prometió nunca más volver a provocar una aniquilación como la del diluvio. El arcoíris es un recordatorio de esta promesa.

La Ciudad de México fue construida sobre un lago. No debería asombrarnos que las lluvias que azotan a la capital provoquen inundaciones en varias zonas de la ciudad. Esperemos que este año no se presente ningún diluvio como los de aquellos.

Como me gusta repetir, sólo a los mexicas se les ocurrió construir una ciudad a la mitad de un lago; a los españoles reconstruirla en el mismo lugar, y a los gobiernantes de la capital del siglo XX, entubar los ríos.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias