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Designaciones y legitimidad

Arturo Espinosa Silis Miércoles 22 De Julio, 2020 · 09:45 am
Designaciones y legitimidad
Un hombre emite su voto el domingo 1 de julio de 2018 en México / Archivo / EFE

Como ya es costumbre, el proceso de designación de consejeras y consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) no ha estado exento de polémica y desencuentros. Empezando por el retraso de casi cuatro meses en el nombramiento de estos funcionarios con motivo de la pandemia actual. Lo anterior tuvo como consecuencia el dejar incompleto el Consejo General del INE durante este tiempo en el que, por una parte, se adoptaron decisiones relevantes como la suspensión de las elecciones de este año; y por la otra, que no fuera posible avanzar en el trámite de aquellas decisiones que requieren un mínimo de ocho votos para adoptarse.

A este imprevisto por temas sanitarios, se ha sumado la inconformidad de uno de los integrantes del Comité Técnico de Evaluación (CTE) – John Ackerman – con la integración de las quintetas que se pusieron a consideración de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) de la Cámara de Diputados, pues, según su criterio, éstas no se integraron con los mejores perfiles, sino que se conformaron a partir lógicas políticas y no técnicas. Ante estos señalamientos, el resto del Comité emitió un pronunciamiento en el que dieron cuenta del proceso de construcción de acuerdos mediante el cual se había llegado a la conformación de las quintetas finales; sin embargo, el daño estaba hecho.

Las descalificaciones del proceso formuladas por el académico de la UNAM, fueron adoptadas por el grupo parlamentario del Partido del Trabajo, quienes rechazaron el trabajo del CTE, llegando al punto de, a modo de protesta, negarse a formular cuestionamientos a las y los 20 aspirantes que se entrevistaron con la JUCOPO el domingo pasado. Tras esta demostración, por parte de la bancada del PT se sumaron varios legisladores y legisladoras de Morena quienes, de manera pública, también manifestaron su inconformidad por la conformación de las quintetas presentadas.

Si bien, después de intensas sesiones de deliberación estos desacuerdos se matizaron, estos han generado un daño irreparable al proceso de designación. Las descalificaciones hechas al trabajo del CTE terminan por deslegitimar a quienes integran las quintetas presentadas, y esto termina siendo extensivo a las y los designados; es decir, las nuevas y nuevos consejeros electorales iniciarán su gestión en medio de cuestionamientos y descalificaciones sin haber tenido la oportunidad de demostrar sus capacidades en la encomienda y esto, lejos de contribuir a fortalecer a la autoridad electoral, la debilita aún más estando a punto de entrar de lleno al proceso electoral más grande en la historia de este país.

No es la primera vez que diferentes actores políticos y opinólogos descalifican un proceso de designación de autoridades electorales, a partir de la exigencia de criterios subjetivos o de caprichos que son contrarios al marco normativo que rige la designación. Así ocurrió en 2003 cuando se designó al Consejo General encabezado por Luis Carlos Ugalde, y posteriormente en 2011, cuando incluso el proceso de designación tuvo que darse por concluido sin realizar la designación.

Los rompimientos que provoca la lógica de designación de «cuates y cuotas» – particularmente en el caso de autoridades electorales–, por lo general vienen aparejados de rabietas por parte de los grupos políticos que no resultan favorecidos. Sin embargo, las consecuencias de esta forma tan irresponsable de proceder, las termina asumiendo la propia autoridad electoral que se busca integrar pues, concluido el trámite de designación, las y los actores políticos pasan al siguiente tema, dejando que la institución en cuestión asuma el costo de las acusaciones lanzadas.

Vivimos tiempos en los que la legitimidad democrática de quienes organizan las elecciones es fundamental para la gobernabilidad nacional y la paz social, pero también para poder hacer frente a los múltiples intentos por descalificar su labor y de generar una narrativa de fraude electoral. Es por lo anterior que los procesos de designación deben ser entendidos como la oportunidad de fortalecer a las autoridades electorales y de dotarlas de la legitimidad, mediante la construcción consensos y acuerdos políticos que permitan transitar estas coyunturas sin torpedear la línea de flotación de las instituciones que se busca conformar.

@EspinosaSilis

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias