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Descubren en México herramientas de los pobladores más antiguos de América

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 24 De Julio, 2020 · 07:02 am
Descubren en México herramientas de los pobladores más antiguos de América
Descubren casi dos mil herramientas de la Edad del Hielo, de 30 mil años de antigüedad / Nature 

Casi dos mil herramientas de la Edad del Hielo, de 30 mil años de antigüedad, descubiertas en una cueva remota del norte del estado de Zacatecas, constituyen, sin duda alguna, uno de los hallazgos más sorprendentes de la arqueología en América en lo que va del siglo XXI.

La cueva del Chiquihuite se encuentra a dos mil 800 metros de altura sobre el nivel del mar en el pico de una lejana montaña en la sierra El Astillero, muy cerca del límite con Coahuila. Su altura brindaba cobijo y seguridad a los humanos que desde ahí podían observar la panorámica del gélido valle poblado por mamuts, bisontes, mastodontes, tigres dientes de sable y el resto de la megafauna que dominaba el planeta.

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Los hallazgos fueron realizados por un notable grupo interdisciplinario e internacional de 18 científicos mexicanos y 10 extranjeros en una cueva en el norte de estado de Zacatecas / Foto: Devlin A. Gandy/Nature

 

Este hallazgo obliga a los especialistas de todo el mundo a replantear muchos de los conocimientos arqueológicos vigentes y abre una nueva beta de líneas de investigación. De entrada, agrega 16 mil años, por lo menos, a los registros más antiguos de los pobladores del continente americano.

Es el logro de un equipo internacional de 18 científicos mexicanos y 10 internacionales, cada uno experto en diversas disciplinas científicas, encabezado por Ciprian Ardelean, de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

No es frecuente encontrar trabajos científicos liderados por mexicanos publicados en la revista Nature (la de mayor impacto en el mundo de la ciencia) y menos aún que tengan tal trascendencia en algún campo del conocimiento, en este caso, la arqueología. Pero, además, modifica la manera de interpretar el origen y la historia de los seres humanos en México y América que, ahora sabemos, fue más complicada, remota y diversa.

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Herramienta de piedra localizada en la capa del Último Máximo Glacial / Foto: Ciprian Ardelean/Nature

 

Desde mediados del siglo pasado hasta hace pocos años, dominaba la teoría lineal y hasta simplista que sostiene que el ser humano llegó desde Asia al continente americano en una sola migración a través del estrecho de Bering, y que a partir de ahí se extendió a todo el hemisferio y formó sus primeros asentamientos, principalmente en lo que hoy es territorio estadounidense, donde se desarrolló la cultura clovis hace 12 mil años.

Aunque todavía se enseñe en las escuelas y universidades, y a pesar de que gran parte de la poderosa comunidad de arqueólogos estadounidenses no lo acepte, esta teoría se ha quedado sin bases.

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Una industria lítica que revela un proceso muy avanzado de conocimiento sobre la materia prima con la que fabricaban sus instrumentos / Foto: Ciprian Ardelean/Nature

 

En un periodo que va de entre 16 mil y 32 mil años, antes de que las capas de hielo de la última glaciación se derritieran –época conocida como Último Máximo Glacial–, diversos grupos humanos que ya habían llegado a territorio mexicano se refugiaron de manera intermitente en la cueva del Chiquihuite. Quizá se trató de un recinto dedicado a la construcción de herramientas, como si se tratara de una fábrica o de una escuela prehistórica.

A lo largo de más de cuatro meses de excavaciones en la cueva, los investigadores encontraron centenas de puntas afiladas, cuchillas de piedra, hojas, flechas, navajas, ganchos, buriles, nódulos ovoides, hojuelas, cuñas, escamas filosas, plaquetas, puntos transversales y piedras con formas geométricas. Lo más sorprendente es que, a pesar de que fueron fabricadas a lo largo de un tiempo tan largo (más de 15 mil años), mantienen un mismo estilo.

Los científicos mexicanos no solo encontraron las puntas ya terminadas, sino también los núcleos de donde se extraían esas puntas de proyectil; las piedras de golpe y de raspado, con las que se fabricaban las herramientas hechas de roca caliza silicificada llevada desde otros sitios a la cueva.

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Los científicos encontraron centenas de puntas afiladas, cuchillas de piedra, hojas, flechas, navajas, ganchos, buriles, nódulos ovoides, hojuelas, cuñas, escamas filosas, plaquetas, puntos transversales y piedras con formas geométricas / Foto: Nature

 

Esos artesanos prehistóricos buscaban tamaños y formas muy particulares y con procesos de manufactura muy estandarizados que revelan un avanzado conocimiento sobre la materia prima. Sabían perfectamente lo que hacían.

Así, generaban ganchos largos, lascas sobrepasadas, navajas, puntas bifaciales, entre otros, con técnicas que no se habían observado antes en ningún sitio antiguo de América.

De la cueva también se obtuvieron piezas que son resultado del proceso de talla, o aquellas no terminadas, que se fracturaron mientras se fabricaban, probablemente de las manos de algunos aprendices.

Esto es evidencia de actividad cultural. “Artefactos de piedra que reflejan una tradición tecnológica que anteriormente era desconocida y permanece prácticamente sin cambios” en ese largo periodo, explica el artículo.

¿Pero… quiénes fueron esos humanos? Todavía no tenemos idea. Los científicos no encontraron información que arroje pistas sobre su identidad. “No tenemos todavía su ADN, tampoco semejanzas con otra cultura de la misma época, para tener correlaciones comprobables”, indica Ciprian Ardelean.

Al parecer, comenta el científico mexicano de origen rumano, en esa época México estaba ocupado por muy pocos grupos, muy dispersos en el territorio y cada uno con su propia cultura: “No podemos hablar de una unidad cultural, sino de una diversidad y cada una con su estilo de artefactos y sus propias conductas”.

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Durante cuatro meses, los investigadores llevaron a cabo exploraciones y extracciones en la cueva del Chiquihuite, en el pico de una montaña en la sierra El Astillero, al norte del estado de Zacatecas, a 2 mil 800 metros de altura del nivel del mar / Foto: Mads Thomsen/Nature

 

El científico afirma que hay evidencia que sugiere la ocupación de la cueva por humanos desde hace 33 mil años, quizá por grupos que no perduraron, se extinguieron y no dejaron herencia a las culturas posteriores. Fueron mucho más antiguas, pero no tienen ninguna relación con pobladores que llegaron después de ese periodo.

Lamentablemente, no se encontraron huesos humanos; contar con ellos y ADN bien preservado sería el Santo Grial, comenta Ardelean. De hecho, para toda la era glacial americana no existen restos humanos más antiguos que los encontrados en el Valle de México o de los cenotes de Yucatán (de alrededor de 14 mil años).

Pero no solo se encontraron más de mil 900 herramientas líticas, también huesos y otros restos orgánicos, residuos químicos y ADN ambiental.

Para aumentar la certeza del descubrimiento, los análisis de su antigüedad se llevaron a cabo y se corroboraron en seis laboratorios internacionales de radiocarbono distintos: el Laboratorio de Espectrometría de Masas con Aceleradores del Instituto de Física de la UNAM; la Unidad Aceleradora de Radiocarbono de Oxford, del Reino Unido; el Laboratorio Beta Analytic de Florida, EE. UU.; el International Chemical Analysis, Albuquerque, EE. UU.; el Instituto Paleo Research, Colorado, EE. UU.; y por el Laboratorio de Datación por Luminiscencia, de la Universidad de Oxford.

También se analizaron los residuos químicos de las diversas capas del suelo explorado. Así se encontraron restos de moléculas orgánicas que revelaron altas concentraciones de proteínas, fosfatos, carbohidratos y ácidos grasos. Esto no fue producto de la descomposición natural de la roca caliza de la cueva, sino de la actividad humana que se ve reflejada en el enriquecimiento de estas superficies que pisaron los antiguos pobladores.

Aunque solo se llevaron a cabo excavaciones en una pequeña porción de la cueva, hubo correspondencia en la distribución de los residuos orgánicos con los objetos encontrados que confirman, sin duda alguna, la presencia humana.

Los descubrimientos fueron analizados a través de una gran diversidad de técnicas científicas que además incluyeron estudios geológicos y del paleoambiente.

Todo este trabajo científico tomó varios años, pero valió la pena ya que con él los científicos mexicanos están reescribiendo la prehistoria.

Muchos arqueólogos cuestionarán (sin bases) estos logros, habrá desafíos a esta interpretación y exámenes minuciosos a los datos. De hecho, de manera extraña The New York Times –el medio con la mejor sección de ciencia del mundo– ha ignorado este trabajo y la revista Scientific American publicó un artículo titulado “Controversial descubrimiento en una cueva sugiere…”.

Es el establishment del mundo de la arqueología dando sus coletazo ante este descubrimiento que lo obliga a replantear su manera de ver el mundo y, en este caso, la prehistoria del continente americano.

 

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias