¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Lo más buscado:
Link Copiado
A A

Derrotas y frivolidades

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 29 De Mayo, 2019 · 10:39 am
Derrotas y frivolidades
En una elección, por definición, siempre son muchos más los perdedores que los ganadores, y a pesar de ello en México, a candidatos y partidos les cuesta trabajo aceptar la derrota

El próximo domingo 2 de junio habrá elecciones en 6 entidades del país. Estarán en disputa 2 gubernaturas, 86 diputaciones locales y 60 ayuntamientos en seis entidades del país.

Es común que, durante las campañas electorales, candidatos y candidatas conformen los equipos de trabajo que les acompañarán durante ese tiempo. Estos equipos son los encargados de preparar la estrategia que seguirán durante la campaña y serán también quienes salgan a hacer proselitismo a favor de la candidatura a la que se han sumado o al menos, es lo ideal para una campaña.

Desafortunadamente, las campañas no siempre tienen una planeación o estructura muy elaborada, es común que de forma más bien atropellada se conforme un equipo mínimo encargado de organizar actos públicos sin mucho orden ni concierto, por lo que muchas veces las diversas candidaturas se presentan ante la ciudadanía sin un plan de trabajo o sin propuestas definidas. Entre la falta de organización y las prisas, equipos y candidatos buscan ganar y pocas veces se preparan o planean qué pasará si pierden.

En una elección, por definición, siempre son muchos más los perdedores que los ganadores, y a pesar de ello en México, a candidatos y partidos les cuesta trabajo aceptar la derrota. Todos piensan que van a ganar y parece que no entienden que únicamente ocupa el cargo de elección popular quien obtuvo el mayor número de votos.

Cuando candidaturas y partidos se percatan de que no serán los vencedores, entonces vienen las declaraciones de victoria a pesar de lo adverso de los resultados, las acusaciones de fraude electoral, las estrategias de comunicación para desprestigiar el trabajo de los ciudadanos en las mesas directivas de casilla y de la autoridad electoral, y sin duda, el triunfo del oponente. Hecho todo lo anterior, al final se acuerdan de que la última alternativa es buscar ganar ante los tribunales lo que no se consiguió en las urnas.

Esta lógica a partir de la inaceptabilidad de la derrota le ha hecho mucho daño a la justicia electoral mexicana y a la democracia misma. Tras conocerse los primeros resultados, las y los candidatos que no resultan electos lanzan acusaciones sin fundamento a partir de las cuales buscan rescatar lo que no se hizo durante meses en la contienda, se acude a la última alternativa, alegar irregularidades que no existen, buscar rebases de topes de gastos de campaña a partir de fantasías jurídicas –como la acusación contra Samuel García en 2018 por el uso de la playera del equipo de futbol de los Tigres–, a hacer pasar como pruebas videos y fotografías que corresponden a hechos diferentes, a buscar que la autoridad jurisdiccional electoral anule la elección con base en argumentos que van de lo frívolo a lo ridículo, como cuando en 2015 se anuló la elección de la diputación federal en el Distrito 1 de Aguascalientes basándose en tuits o retuits como constancia del impacto ante el electorado.

Después de los resultados electorales vienen las impugnaciones, nuevamente lo ideal es que, si hay elementos, éstos se preparen, se obtengan y se reúnan a lo largo del proceso electoral. La mejor estrategia jurídica es la prevención, pero como la mayoría de las candidaturas no se preparan para la derrota, apenas logran organizarse para conseguir el voto, desdeñan la importancia que tienen la parte técnica de una elección como la jurídica o la fiscalización; al final, cuando se dan cuenta que no lograron convencer al electorado buscan, por la vía jurídica y por la vía política a través del cabildeo, convencer a los magistrados y las magistradas que sus argumentos frívolos, sin sustento, son suficientes para lograr el resultado que las y los ciudadanos no les concedieron.

Durante los procesos electorales de este año, la judicialización de los asuntos ha sido también tema en muchos casos, los procesos internos para elegir candidaturas en Morena al menos en Aguascalientes, Durango, Puebla y Quintana Roo terminaron en los tribunales. En la elección de Puebla, las denuncias cruzadas por ilegalidades han sido la constante, varias de ellas frívolas, por cierto; y después de los resultados del domingo, veremos cuántas impugnaciones se presentan y cuáles de ellas únicamente alargarán la agonía de la derrota y cuáles sí buscarán que las malas prácticas se analicen y tengan consecuencias.