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Demagogia

De la tinta de Ezra Shabot.

ezra shabot Martes 19 De Diciembre, 2017 · 07:03 am
Demagogia
Andrés Manuel López Obrador, precandidato de Morena a la Presidencia de la República

Los políticos en campaña normalmente emiten mensajes que suenan contradictorios porque ofrecen distintas cosas a diferentes grupos, lo que es prácticamente imposible de cumplir por las contradicciones inherentes en ello.

El arte del político hábil es de saber frasear o formular la propuesta para que pueda ser entendida por diferentes públicos de manera tal que cada quien pueda obtener lo que quiere, sin tenerla que rechazar por aquello otro en lo que no coincide.

Cuando el político es inculto, incapaz, o inepto para el cargo que disputa, entonces muestra abiertamente sus cartas en un acto de debilidad que lo puede llevar a la derrota.

La excepción a esta regla es sin duda Donald Trump, quien con un discurso primitivo y ofensivo, así como contradictorio logro ganar la presidencia de Estados Unidos. Pero el caso mexicano corre por otro carril.

En el 2006 el “cállate chachalaca” y los pirruris” fueron armas letales para quitarle la enorme ventaja que López Obrador tenía en la encuestas. En 2012, “la mafia en el poder”, y “todos corruptos menos yo”, así como un discurso menos radical le sirvió al tabasqueño para situarse en posición competitiva, pero no logró el triunfo. Y hoy cuando trata de buscar nuevos aliados los ubica en el área conservadora de Encuentro Social con los que había prometido no pactar absolutamente nada.

El problema del discurso maniqueo de López Obrador es que es primitivo y burdo. El que se somete a sus dictados pasa del infierno al paraíso, y si no pregúntele sobre Bartlett y sus nuevos socios los evangelistas antes ligados a Osorio Chong. Demagogia e incongruencia, nada más.