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Del jarabe gatuno al reggaetón

De la tinta de Héctor Zagal

Héctor Zagal Domingo 26 De Noviembre, 2017 · 09:36 am
Del jarabe gatuno al reggaetón
Foto: Ilustración

Por lo visto, los músicos se han dividido en dos grandes bandos: los reggetoneros y sus adversarios. Entre los que se resisten a convertirse a este género “juvenil”, está Alex Syntek. Entre broma y broma, Syntek declaró que el reggaetón es una música de primates.

Mi amigo Obdulio, rancio conservador, me dijo que Alex Syntek tenía razón. La verdad es que Obdulio no sabía quién era Syntek, pero con tal de pegarle al reggaetón, se sumó a la opinión de Alex. Con géneros musicales como el reggaetón, dicen, la evolución se revertiría y desaparecerían nuestros pulgares opuestos. Según mi amigo, el reggaetón no es arte porque sólo se centra en el acto sexual y carece de estética. Es música lujuriosa y burda.

En algo coincido con Obdulio: ¿dónde está J.S. Bach, Beethoven y Debussy? ¿A dónde fueron los Vivaldi, los Verdi y los Wagner? ¿Por qué ahora sólo consumimos piezas de menos de 11 minutos? ¿Por qué sólo nos limitamos a un tema en la música? y ¿por qué si una pieza no puede hacernos bailar, nos disgusta? Por supuesto, no creo que haya muchas personas que únicamente escuchen reggaetón. Esto de la música es como la comida. El pozole es muy sabroso, pero hay muchos otros platillos.

El reggaetón, dicen sus críticos, cosifica a las mujeres. El argumento tiene sus bemoles. Yo creo que cada uno tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que le venga en gana. Las mujeres y los varones tenemos todo el derecho a bailar ballet, reggaetón, mambo, chachá o vals. A veces, me temo, nos sale un cierto espíritu inquisitorial. ¿Sabían que en el Virreinato la Inquisición prohibió el “jarabe gatuno” por lascivo? Veanlo en youtube, es un baile de Guanajuato. Los inquisidores se hubiesen infartado al ver el reggaetón. Otro asunto, eso sí, es obligar a una persona a ejecutar acciones contra su voluntad. Violentar a la persona es siempre inaceptable. Pero, ¿por qué censurar a quienes libremente perrean el reggaetón? Cada quien su vida. ¿No?

Por otro lado, hay que decirlo, tristemente la consificación de la mujer no es exclusiva del reggaetón. También en géneros como el rock o incluso en música clásica este fenómeno se presenta. ¿Recuerdan la ópera de “Don Giovanni”? La escena del catálogo de las conquistas de don Giovanni presenta a las mujeres como si fuesen trofeos de caza. Ciertamente, “Don Giovanni” da una moraleja y, tanto el libreto como la música, están magníficamente construidos, algo que el reggaetón no puede presumir.  

No condeno al reggaetón. Tampoco lo disfruto. Cada uno sus gustos. Pero la frase “de gustos no hay nada escrito” es falsa. El gusto musical, como el paladar, se puede educar. Existen gustos adquiridos como el gusto por el café, el chile, la cerveza y los quesos maduros. Esto no significa que un gusto sea mejor que otro; significa que un gusto es más “refinado”, es decir, más sutil que otro. Una copa de vino tiene más matices que una Coca Cola. Y lo mismo sucede con una partitura barroca compada con el reggaetón.

Lo interesante de la experiencia estética es desarrollar nuestra capacidad para apreciar los matices y sutilezas. Ello no quiere decir que todo el día debamos estar escuchando a Bach, que es mi autor predilecto. Aquí entre nos, con cierta frecuencia me da por escuchar a Lady Gaga y, aunque Metálica no es de mi devoción, hago una excepción con “The Master of Puppets”, que me parece verderamente épica.

Sapera aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

 

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias