¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Lo más buscado:
Link Copiado
A A

De padres y padrinos

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 16 De Junio, 2019 · 11:36 am
De padres y padrinos
El Padrino, cumple 47 años - Ilustrativa

La película “El Padrino” fue estrenada hace ya 47 años, el 15 de marzo de 1972. Es probablemente una de las mejores películas de Francis Ford Coppola. En ella retrata lo que podríamos llamar la ética de la mafia. Es paradójico pensar que un grupo criminal tan violento como la mafia pueda tener un código ético. El tema es escabroso, cierto. Sin embargo, el funcionamiento de la mafia remite a una antigua estructura social romana: el paterfamilias. La historia de la mafia está envuelta en leyendas, pero hablaremos de ellas en otra ocasión. Por lo pronto, quisiera centrarme en la ética familiar que Coppola retrata en su trilogía.

Vayamos por partes. Empecemos por la “gens” romana. La historia, entrelazada con la leyenda, cuenta qué cierto número de “gens” latinas fundaron Roma. La “gens” era una agrupación que brindaba un título de antigüedad y nobleza a sus miembros. Estas gens tenían a la cabeza a varios paterfamilias, varones que tenían la potestad del hogar y sus miembros. Eran los proveedores de su casa y tenían la posibilidad de tomar las armas para defenderla. Este fenómeno social se extendía a un reconocimiento jurídico de la patria potestad.

Para que los bienes comunes no salieran de la gens, se estableció un sistema por el cual los hijos fueran, primeramente, herederos directos. En el caso de que no hubiera hijos, la herencia pasaba a los “agnados”, quienes eran adoptados por el paterfamilias y estaban sometidos a su potestad sin necesidad de tener una relación consanguínea. También compartían el hogar y un lugar de sepultura común. El parentesco implicaba obligaciones particulares entre sus miembros. Una de ellas es prestarse socorro y asistencia entre ellos. En caso de que algún miembro fuera injuriado, otros debían responder por él. Todo esto era posible gracias a la figura del paterfamilias, pues él concentraba todo el poder y el reconocimiento jurídico y social de los miembros de su familia. En algunos momentos de la historia de Roma, el paterfamilias tenía el derecho de vida y muerte sobres los miembros de la familia.

Hablemos ahora de los “clientes”, uno de los roles fundamentales de la sociedad de la antigua Roma, y de suma importancia para entender la función del Padrino. El cliente era el protegido de un patrón, a quien se le debía lealtad y se le respondía con obediencia y confianza. En cierto sentido, eran considerados parte de la familia. El patrón estaba obligado a proteger y ayudar a sus clientes. En ocasiones, los clientes dependían de los alimentos que le proporcionaba el patrón. El poder y prestigio de un patrón dependían del número de clientes bajo su cuidado.

La película de “El Padrino” cuenta la historia de la familia Corleone, poderosa facción de la mafia italoamericana, encabezada por Vito Corleone. A su manera, la “ética” (así, con comillas) de la familia Corleone reproduce el modelo familiar romano. La primera escena de la película de Coppola presenta a Don Corleone como un poderoso y respetado patriarca. En el día de la boda de su hija Connie, Don Corleone recibe en su despacho desde peticiones de asesinato hasta sinceros agradecimientos. Bonasera, un hombre que demanda la sangre de aquellos que intentaron violar a su hija, obtiene el favor de Don Corleone, sólo cuando Bonasera lo reconoce como padrino. Las relaciones de amistad y patronazgo son los pilares del negocio de la familia Corleone.

El macabro paternalismo de Don Corleone lo convierte en una autoridad más poderosa que el Estado mismo. El padrino está dispuesto a proteger a su familia, clientes incluidos, a toda costa. Los crímenes y la violencia no son más que instrumentos  para lograrlo. Sin embargo, negocios son negocios. La mafia sólo puede operar de manera eficaz siempre y cuando no se tiente el corazón. La ayuda que brinda el padrino a quienes lo buscan puede ser cobrada en cualquier momento. Si alguien falta a su palabra, ha de cobrarse venganza. Eso sí, esta venganza no debe ser desproporcionada; el mal provocado debe ser equivalente al mal recibido.

El código de la mafia Corleone no puede sostenerse si no se honra a la familia. Don Corleone es un devoto patriarca que soporta los peligros y amenazas que lo rodean con tal de proteger a su esposa, hijos y amigos íntimos. Michael, hijo de Don Corleone, no seguirá este ejemplo. En la segunda parte de la trilogía, Michael descuida a su esposa e hijos para dedicarse de lleno a los negocios, y se cobra con la muerte la traición de Fredo, su hermano.

El padrino es una figura poderosa y benevolente hasta que los negocios se van para abajo. Se cortarán las cabezas necesarias para salvar a la familia. Y es que, al final, lo que aglutina al Padrino con su familia, amigos y clientes no es el amor, sino el interés.

La política mexicana ideada por el PRI, se caracterizó por estructuras clientelares al modo romano. El corazón del sistema clientelar romano era la lealtad a una persona. Pero el PRI perfeccionó este procedimiento; la lealtad de los clientes se le debía al PRI, encarnado en el presidente. En otras palabras, el verdadero paterfamilias era el partido, no la persona. Los clientes políticos, pobres y ricos, imploraban la protección del dios viviente que era el Presidente de la República, un dios que, como ave fénix, moría y renacía cada seis años. Algo análogo a cómo los ahijados pedían la protección de Vito Corleone. Todo era un sistema de favores y dádivas, no de derechos.

Por fortuna, todo esto es historia, pasado, viejas prácticas, política obsoleta. México es ahora un país de instituciones transparentes y estado de Derecho.

¡Feliz día del padre!

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal