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De-democratización

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Arturo Espinosa Silis Miércoles 11 De Septiembre, 2019 · 09:41 am
De-democratización
El 15 de septiembre de cada año se celebra el Día Internacional de la Democracia, ese día constituye una oportunidad para recordar que la democracia debe centrarse en las personas / Foto Ilustrativa

El 15 de septiembre de cada año se celebra el Día Internacional de la Democracia, para la ONU −instancia que promovió el establecimiento de esta conmemoración−, ese día constituye una oportunidad para recordar que la democracia debe centrarse en las personas, pues ésta se basa en la inclusión, la igualdad de trato y la participación; además de que es un elemento fundamental para la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos.

Aunque en principio pareciera que la fecha en sí misma es un buen pretexto para celebrar la democracia, lo cierto es que el panorama mundial ofrece pocos motivos para ello, pues el retroceso de la democracia es patente a nivel global.

Vivimos tiempos peligrosos para los regímenes democráticos, el descontento generalizado de las personas con la democracia resulta innegable en las diferentes mediciones que se hacen sobre su estado, y a la par, es cada vez más frecuente que se cuestione si éste es en verdad el mejor régimen al que se puede aspirar en una comunidad.

Este desprecio por las formas y valores democráticos se ha traducido en el surgimiento de una cantidad considerable de líderes mundiales −todos electos popularmente−, los cuales han centrado sus mandatos de gobierno en la complacencia de sus propios caprichos (personales e institucionales) y que se comportan más como pequeños tiranos, buscando el debilitamiento sistemático de los contrapesos institucionales que delimitan el poder de estos gobernantes.

En este contexto, la ciencia política acuñó un nuevo término para caracterizar este fenómeno: democratic backsliding, el cual se puede traducir como erosión de la democracia o desmantelamiento de la democracia. Se trata del decaimiento de la calidad democrática derivado del debilitamiento de las instituciones base de una democracia, pero no se hace de forma violenta ni a través de un golpe de Estado. El principal riesgo de la erosión democrática es que eventualmente puede permitir la transición −de forma sutil y casi imperceptible− de un contexto democrático a uno autocrático.

La erosión democrática toma diversas formas, algunas pueden ser: impedir que se lleven a cabo elecciones libres, ataques permamentes al papel de los medios de comunicación, restringir o limitar la libertad de expresión, vulnerar el derecho de asociación, transgredir de manera permanente al Estado de derecho, realizar la acción de gobierno al margen de la ley, transgredir la independencia judicial a través de presiones y amenazas a la judicatura y generar una sensación generalizada de crisis e inseguridad, entre otros. Quizá no aparezcan todas estas formas o quizá no todas juntas, pero lo importante es que las sociedades detecten cuando alguna de éstas acaece y manifieste su rechazo a dichas medidas o acciones.

Como ya lo he señalado antes “la democracia es frágil”, hoy vemos que en el mundo existe un retroceso generalizado en la calidad democrática que se vive en muchos países, lo cual debe preocuparnos, pero sobre todo ocuparnos para lograr construir las condiciones y las instituciones que permitan que esta forma de gobierno –la mejor de las conocidas hasta ahora- se fortalezca; para ello necesitamos demócratas, las reglas ya están, ahora hay que asegurarnos de que se sigan.

@EspinosaSilis