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Culiacán

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 20 De Octubre, 2019 · 11:00 am
Culiacán
Cártel de Sinaloa en las calles de Culiacán el pasado jueves - Reuters

Lo sucedido el jueves pasado en Culiacán es un punto de inflexión en la historia de México. Por unas horas, el crimen sometió a una ciudad, y no cualquiera, sino a la capital del próspero estado de Sinaloa. Nadie puede alegrarse de ello. ¿Cómo debió responder el Gobierno Federal? No lo sé. Carezco de los elementos para pronunciarme al respecto. Lo único que queda claro es que el gobierno estatal y el municipal estuvieron ausentes. A continuación, algunas ideas sueltas.

  1. Nos guste o no, estamos en guerra. El crimen organizado le ha declarado la guerra al Estado mexicano. Para que haya una guerra, basta que una de las partes le declare la guerra al adversario. Así de triste. De nada sirve que digamos que no a la violencia. La pregunta ahora, es si el Estado hará uso de la fuerza para repeler un ataque injusto. Se llama legítima defensa. El uso de la fuerza debe ser, por supuesto, prudente, estratégico y respetuoso de los derechos humanos. Pero no olvidemos que la principal obligación del Estado es defender los derechos humanos de los mexicanos honestos e inocentes.
  2. La lucha contra el crimen organizado debe estar acompañada de una reforma profunda del sistema penal mexicano. Las prisiones tienen dos objetivos: neutralizar el poder de los delincuentes y, en la medida de lo posible, rehabilitarlos e insertarlos en la sociedad. Actualmente, las prisiones no lo cumplen.
  3. “En arca abierta, hasta el más justo peca”. “La oportunidad hace al ladrón”. La impunidad propicia la delincuencia. En México, se puede incumplir la ley sin consecuencias. El mensaje del Estado debe ser claro. “Al margen de la ley nada; por encima de la ley, nadie”, gusta de repetir el presidente de la República. Ahora hay que aplicar la ley.
  4. Urge poner en la agenda la legalización de la producción y distribución de las drogas, no sólo de la mariguana. ¿Ello acabará con la violencia? No, pero al menos permitirá al gobierno concentrarse en otros crímenes que son inaceptables, como la trata de persona, el secuestro y la extorsión. El narcotráfico da liquidez al crimen organizado y atrae a una multitud de narcomenudistas. Hay que impedir que ese negocio siga creciendo.
  5. La sociedad no acaba de darse cuenta de que es cómplice del crimen organizado cuando consume drogas y cuándo compra piratería.
  6. Es urgente proteger del crimen organizado a las cadenas de producción. El cierre de fuentes de trabajo produce desempleo, y el desempleo propicia el crimen. Aguacateros, transportistas, pequeños comerciantes. El crimen organizado le está pegando a la economía.
  7. ¿Bastarán los apoyos económicos para disuadir a los jóvenes de que se enrolen en el crimen organizado? Esta es la pregunta. Algo me dice que el estímulo positivo no es suficiente. También hace falta la disuasión de que la ley se aplicara.

Sapere aude!

@hzagal