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¿Cuánto cuesta el capricho?

De la tinta de Sergio Almazán

Sergio Almazán Sábado 9 De Febrero, 2019 · 09:26 am
¿Cuánto cuesta el capricho?
La llamada Ley Taibo que fue aprobada en la Cámara de Diputados, de la semana que termina, esconde otra maraña / Ilustrativa.

En los pasados días, por fin fue aprobada la Ley Federal de las Entidades Paraestatales que permite a naturalizados mexicanos ocupar cargos en dichas instituciones.  Esta decisión es un acierto, porque eleva a rango democrático el interés general de enriquecer con su conocimiento, su compromiso y saberes de investigadores, intelectuales o científicos que han trabajado por el desarrollo del país y suman visiones plurales a la realidad y la ciencia. Hasta aquí todo parece ser un paso a la transformación y un avance significativo en esta materia para sumar cerebros a la vida pública donde nunca son suficientes los talentos al servicio de la sociedad.

La llamada Ley Taibo que fue aprobada en la sesión de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la semana que termina, esconde otra maraña. Se aplaude la iniciativa que permitirá a partir de esta decisión, enriquecer el trabajo del servicio público con grandes personalidades que han estudiado, comprendido, analizado y contribuido al desarrollo del país. Hasta aquí es una trascendente determinación legislativa. Conozco el caso de investigadores extranjeros que aman, producen y crean a favor de nuestra cultura y que por la antigua restricción de la ley no podían ocupar cargos directivos, perdiéndonos de su talento o limitando su margen de acción. Debemos celebrar estos avances que da muestra de la apertura, la democracia y la globalización a la que México debe aspirar.

La otra casa de esta ley es la forma en que fue armada, negociada, aprobada e impuesta. Recordar que se plantea para favorecer el necio juego de un escritor desbocado y que puedo asegurar pronto dejará el cargo de Director del Fondo de Cultura Económica porque  Paco Ignacio Taibo no es hombre de Estado, no es un servidor público, no es persona de instituciones. El orden, la disciplina, el respeto de las formas y el rigor del trabajo colectivo no le gusta. Él es escritor, personaje público, conferencista y provocador, no es institucional, mucho menos administrativo o regulador de políticas públicas.  En varios momentos, sus declaraciones han metido al presidente en problemas. Sus expresiones muestran desde conductas misóginas, sexistas hasta anárquicas.

Sus frases revelan mucho de su temperamento, de su florido sentido de ser y hacerse de sus seguidores, de su cuasi adolescente conducta del rebelde y provocador. Un cargo público, de servicio institucional exige disciplina, sensibilidad, cabeza fría y enorme sentido de negociación más allá del impulso y las ganas de saltarse las trancas. Temo que no es lo que quiera negociar o renunciar a ser el escritor Taibo. Sus ocurrentes declaraciones describen el tono, el estilo y las formas de conducirse. Eso es muy respetable, pero ahora es un servidor público, lo que diga, declare y proponga no es a título personal es a nombre de la institución, empresa editorial del Estado como lo es el Fondo de Cultura Económica que en los últimos sexenios ha estado en manos de menesterosos cumpliéndose sus caprichosos o convocando a sus amigos, destruyendo el principio por la que Cosío Villegas propone esta institución.

Si al paso de los meses, Taibo no logra medir sus pasiones adolescentes, sus caprichosas expresiones desbocadas, no planea con su equipo una verdadera estrategia que saque a flote su proyecto lector a nivel nacional. No se exige crear las condiciones para hacer crecer y con mayor cobertura el fondo editorial de esta paraestatal seguramente estaremos siendo testigos de su forma caprichosa que lo caracteriza: renunciar, dejar todo a la deriva y el costo de su decisión, como ocurre en muchos de estos casos, será muy alto, generando un desperdicio de recursos, cuidando los centavos y tirando los pesos, algo que según el autor de Patria es la política que encabeza para que todos los mexicanos leamos: bajar los costos de libros. ¿Cuánto nos costará su estancia y paso por el FCE?… seguramente en unos meses veremos que esta decisión de la ley a modo y capricho nos costará muy caro!!! Acuérdense de lo que escribo ahora.

Abramos la discusión: @salmazan71