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Crónicas radiactivas

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 9 De Junio, 2019 · 12:15 pm
Crónicas radiactivas
Chernóbil, un caso bien conocido, la falta de mantenimiento, la torpeza, la política… todo conspira en favor de la tragedia nuclear - Especial

Al parecer, al estreno de “Godzilla: King of Monsters” no le fue todo lo bien que se esperaba, especialmente comparada con el rotundo éxito de “Avengers”. Así es la vida. A la serie “Chernóbil”, en cambio, le está yendo sorprendentemente bien. La producción y el guión son impecables.

Y a todo esto, ¿qué tienen en común Bob Esponja, Godzilla, Chernóbil y los bikinis? Parece chiste, pero la respuesta no tiene nada de divertido. Los cuatro se relacionan con la radiactividad. La Segunda Guerra Mundial había destrozado el mundo. Alemania firmó su rendición en mayo de 1945, pero Japón se mantuvo en pie de lucha. Estados Unidos decidió, entonces, utilizar una nueva arma. El 6 de 1945 Hiroshima fue arrasada por la bomba atómica. El 9 de agosto, la ciudad de Nagasaki sufrió la misma suerte. Finalmente, Japón se rindió ante los Aliados.

Las armas atómicas mostraron su horrorosa eficacia y comenzó la absurda carrera armamentista por dominar la energía nuclear. Entre 1946 y 1958, el gobierno estadounidense realizó varias pruebas nucleares en Bikini, uno de los atolones de las islas Marshall, en la región de Micronesia. Antes de las pruebas, los habitantes del atolón de Bikini fueron reubicados en el atolón de Rongerik. Los habitantes de Bikini, despojados de su tierra, pasaron hambres en el atolón Rongerik, una tierra menos fértil; pero esa es otra historia.

¿Quién vive en una piña debajo del mar? Bob Esponja Pantalones Cuadrados. Específicamente vive en la ciudad Fondo de Bikini. Tom Kenny, el actor que presta su voz a Bob Esponja, confirmó que Fondo de Bikini tiene que ver con el atolón homónimo, pero que no se trata de especímenes mutantes. ¿Cómo ven? Lo que no puede negarse es que la arquitectura de Fondo de Bikini se compone de trozos de chatarra, nada anormal si pensamos que el fondo del atolón de Bikini es un cementerio nuclear.

¿Y el traje de baño? No se preocupen, no hay riesgo de radiactividad al usarlo. Louis Reard, un diseñador francés, nombró su nuevo traje de baño ‘bikini’ tan sólo unos días después de que se realizara la primera prueba nuclear en el atolón de Bikini. Al parecer, se inspiró en los encabezados de los periódicos para darle un nombre provocador a su nuevo diseño. Pero quien más fe tuvo en su explosivo potencial fue Micheline Bernardini, la primera mujer en modelar el bikini de Reard. Muchas otras se negaron a modelarlo por lo diminuto del diseño, pero Bernardini era una bailarina exótica de París y no se lo pensó mucho. Según algunas crónicas, Bernardini afirmó ante la prensa que el traje de baño sería “más explosivo que la bomba de Bikini.”

Ahora ubiquemos a Godzilla en el tiempo. Su primera aparición fue en una película japonesa de 1954. Mismo año en que la explosión de la bomba de hidrógeno ‘Castle Bravo’, contaminó islas cercanas al atolón de Bikini y a la tripulación de un barco atunero japonés. Esta película de 1954 inicia con el hundimiento de varios barcos cerca de la ficticia isla Odo. Después de los percances, los pescadores de la isla se quejan de la repentina ausencia de peces. Cuando inician los primeros reportes a la prensa, una tormenta se desata en la isla, y Godzilla es visto por primera vez destruyendo casas. El gobierno japonés envía al paleontólogo Yamane a investigar. Yamane encuentra las huellas del monstruo y descubre que son radiactivas. Después de verlo frente a frente, Yamane concluye que Godzilla es una criatura primitiva que fue perturbada por una prueba de una bomba de hidrógeno. Las armas convencionales no dañan a Godzila, pues además de su fuerza tiene un destructivo aliento atómico. Finalmente, Serizawa, colega de Yamane, consigue matar a Godzila con un arma nueva. La película termina con Yamane convencido de que si las pruebas nucleares continúan, pueden provocar el surgimiento de otro Godzilla en el futuro. Godzilla es una metáfora de los peligros de las pruebas nucleares. En la película del 2019, el monstruo ha evolucionado hasta convertirse en el único animal capaz de devolver a la naturaleza el equilibrio.

El caso de Chernóbil es bien conocido. La falta de mantenimiento, la torpeza, la política… todo conspira en favor de la tragedia nuclear.

El fantasma de la radiactividad recorre la cultura pop. Y  no nos hagamos ilusiones, Chernóbil, Bikini e Hiroshima no produce criaturitas tan simpáticas como Bob Esponja. La radiactividad en medicina ha salvado muchas vidas. Pero lo que no entiendo es la estupidez humana más preocupada en inventar armas más letales. Sobran armas atómicas en el mundo para borrar a la humanidad muchas veces de la faz de la tierra.

Sapere aude, ¡atrévete a saber!

@hzagal