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Coreomanía

Coreomanía viene del griego antiguo; está formada por choreía, baile, y manía, locura, del tema escribe Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 18 De Abril, 2021 · 08:00 am
Coreomanía
¿Recuerdas cuándo las personas se ponían de acuerdo para practicar una coreografía?, Héctor Zagal nos lo explica / Foto: Cuartoscuro

¿Recuerda la moda de los ‘flashmobs’? Eran bailes espontáneos que podían ocurrir en cualquier lugar público. Varias personas se ponían de acuerdo para practicar una coreografía, citarse, por ejemplo, en una plaza comercial, y empezar a unirse al baile poco a poco. El efecto era interesante; primero una persona empezaba a bailar. Luego otra, luego otras más, luego muchas otras más. Al final, era una gran masa de personas las que bailaban coordinadamente. Para quienes no sabíamos de qué se trataba, parecía que estaban siendo poseídos por una suerte de espíritu bailarín o que sufrían de coreomanía. La situación era surreal. Llegué a preguntarme si a mí también me invadiría un impulso irresistible para bailar y unirme a ellos. Nunca me pasó.

La palabra coreomanía viene del griego antiguo; está formada por choreía, baile, y manía, locura. Quizás sería algo similar a lo que provocaba los ‘flashmobs’ o lo que inspira a las actuales coreografías virales de plataformas como Tik Tok o videojuegos como Fortnite. Sin embargo, si queremos hablar de una verdadera locura de baile, la Edad Media se lleva el premio.

En junio de 1374, en la ciudad de Aquisgrán, actual Alemania, se presentó uno de los primeros brotes registrados de coreomanía. Se dice que hubo brotes ya en el siglo VII en varias partes de Europa. Sin embargo, el más famoso fue el de julio de 1518, en Estrasburgo. Era una tranquila mañana cuando la rutina de Estrasburgo se vio interrumpida por el baile espontáneo de Frau Troffea. ¿Bailaba con el cantar de los pájaros? ¿Acaso la inspiraba el suave paso del viento por los árboles? ¿Sus pasos eran los de un tango? ¿Una bachata? ¿La macarena? No lo sabemos. No había música en el aire, lo que hacía que los pasos de su baile fueran aún más desconcertantes.

Paracelso (1493-1541), el famoso médico y alquimista suizo, visitó Estrasburgo en 1526, unos siete u ocho años después del evento. Pero parece que el suceso impresionó tanto a los habitantes que Paracelso pudo obtener bastante información del incidente. De acuerdo con John Waller, autor del libro “The Dancing Plague” (2009), fue gracias a Parcelso quien recogió el nombre de Frau Troffea, la mujer con la que inició la epidemia. Según le contaron, el esposo de esta mujer le rogaba que se detuviera, pero ella no lo escuchaba, estaba en su propio mundo. O al menos eso parecía. Paracelso no estaba muy convencido de que Frau Troffea sufriera de algún tipo de mal, encantamiento o maldición que la obligara a bailar sin parar. Dicen que la relación entre Frau Toffea y su esposo no era nada buena y que no había nada que ella disfrutara más que molestar a su marido. Así, cuando algo que él decía o hacía, la enojaba, entonces se ponía a bailar para molestarlo y avergonzarlo. De acuerdo con esto, su frenético baile no era sino un berrinche. Al menos así lo veían algunos, incluido Paracelso.

Parece que Frau Troffea bailó sin parar durante seis días. Entonces tenía los pies amoratados y cubiertos de llagas. Muchos pensaban que había sido poseída por un demonio. Otros pensaron que estaba siendo castigada por algún santo. Varios señalaron a san Juan el Bautista como aquel que le provocaba la manía, otros pensaban que se trataba de san Vito. Quizás por ello solía invocarse a estos santos para detener el mal. Paracelso nombró a esta manía como Chorea Sancti Viti, lo que conocemos como mal de San Vito. Y no sólo eso, sino que el suceso le sirvió para distinguir tres tipos de mal del baile o de corea: uno era la corea imaginativa (o mal de san Vito), la corea lasciva (surgida de un deseo sexual insatisfecho o una pasión exacerbada), y la corea natural (provocada por un mal corpóreo, físico).

Parece que el baile de Frau Troffea inspiró a varios cientos más a bailar hasta desmayarse o incluso hasta morir. Algunos médicos pensaron que su manía se debía a un exceso de sangre caliente, por lo que lo mejor era que siguieran bailando para purgar el exceso de humor sanguíneo. De hecho, parece que se contrataron músicos para ambientar su baile con la esperanza de que pronto el mal fuera expulsado.

¿Qué provocó este baile maníaco? Algunos dicen que pudo haberse tratado de una intoxicación por la ingesta del cornezuelo de centeno, un hongo del cual se obtiene el ácido lisérgico, LSD. Sin embargo, los efectos tóxicos de su ingesta no suelen ser movimientos frenéticos, sino alucinaciones.

Otros, como Waller, consideran que las hambrunas sufridas durante tres años antes de 1518 en Estrasburgo habían afectado tanto la psique de sus habitantes que el baile no fue sino una explosión de histeria colectiva como media para purgar los años de crisis.

¿Qué opinan? ¿A ustedes qué los hace bailar sin control?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(El autor es conductor del programa “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias