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Contrapesos y límites al poder

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Arturo Espinosa Silis 3/Abr/19 10:15
Contrapesos y límites al poder
En una democracia, los contrapesos o controles al ejercicio del poder son esenciales, pues imponen límites al ejercicio de la función de gobierno para impedir su degeneración en formas abusivas del poder.

Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre la tentación de los gobernantes de buscar constantemente aumentar su poder. Y aunque la idea de establecer contrapesos a quien encabeza un gobierno surgió desde la Ilustración, los mecanismos por los cuales estos límites se instrumentan en una democracia constitucional son sin duda producto de las reflexiones previas a la redacción de la Constitución de Estados Unidos. En el Federalista #51, sus autores, conscientes de que la búsqueda del poder por el poder es parte de la naturaleza humana escribieron que «si los ángeles gobernaran a los hombres, no serían necesarios controles externos ni internos sobre el gobierno».

En una democracia, los contrapesos o controles al ejercicio del poder son esenciales, pues imponen límites al ejercicio de la función de gobierno para impedir su degeneración en formas abusivas del poder. Estos contrapesos pueden ser de derecho; es decir, previstos en el marco constitucional y legal, o bien; de hecho, factores de poder no institucionalizados legalmente.

El principal mecanismo constitucional de límites a los potenciales excesos de quienes ostentan el poder, es precisamente, la separación de poderes bajo cada una de estas ramas (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) que tiene una naturaleza y funciones propias, las cuales se complementan entre sí; pero también imponen límites al ejercicio de las facultades y atribuciones de los demás.

Quizá menos posicionado en nuestro imaginario pero igualmente importante es el hecho de que las entidades federativas son un contrapeso constitucional del gobierno federal, y viceversa. El pacto federal debe entenderse, también, como una forma de limitar el poder. Cada orden de gobierno tiene sus propias facultades y atribuciones, así como su ámbito de actuación, y que en caso de invadir unos, las de otros, se puede acudir ante el judicial a través de una controversia constitucional para hacer valer el respeto a las facultades constitucionales de cada uno. En ese mismo sentido, las entidades federativas a través de sus congresos, también forman parte del proceso de reforma constitucional.

Por su parte, los organismos constitucionales autónomos también limitan la actuación gubernamental, pues si bien llevan a cabo funciones propias y fundamentales del Estado, éstas ocurren fuera de la esfera de facultades, atribuciones y jerarquía de los tres poderes referidos. Idealmente, su naturaleza jurídica debe garantizarles autonomía técnica, presupuestal y de gestión, lo que les debe permitir actuar libremente ajenos a injerencias gubernamentales.

Además de los contrapesos que se encuentran previstos en la Constitución, existen otros que son fácticos, pero que encaminados correctamente pueden evitar abusos en el ejercicio de la función de gobierno.

El pluralismo político es uno de ellos, pues a pesar de que en un Estado Constitucional de Derecho cada poder y órgano de gobierno tiene sus propias funciones y atribuciones, si es una sola fuerza política la que tiene el control del legislativo y el ejecutivo, ambos pueden ser cómplices de acciones que sean contrarias al orden constitucional y legal. Y aunque ante esta posibilidad existen otros contrapesos como el judicial, las entidades federativas y los organismos constitucionales autónomos, en una búsqueda de concentración del poder podrían ser cooptados por la fuerza política mayoritaria y entonces los contrapesos se desdibujarían. Por ello, el equilibrio de fuerzas dentro del legislativo y en los ejecutivos locales es importante, pues representan en los hechos un control de tipo político que impide que quien ejerce el gobierno exceda sus facultades.

Dentro de los contrapesos que pueden establecer límites al poder dentro de un Estado, también se cuentan la Sociedad Civil y la prensa, los cuales muchas veces son la última frontera de resistencia cuando los antes mencionados resultan insuficientes. Mediante acciones de vigilancia y ejercicios de rendición de cuentas sobres las decisiones que se toman y las acciones que se instrumentan desde la función de gobierno, es que contribuyen a la preservación de un Estado de Derecho. Esta forma de contrapesos al ejercicio del poder es la que tiene mayores dificultades de llevarse a cabo, pues implica la necesidad de contar con recursos y una organización que en la mayoría de las ocasiones es sumamente compleja; sin embargo, en el contexto actual puede constituirse como una de las más efectivas, por lo que haríamos bien en impulsar y tratar de consolidar este tipo de contrapesos, pues como ya advertía Lord Acton «El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente».

@EspinosaSilis