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Comunicación gubernamental en la era de la ‘posverdad’

De la tinta de Arturo Espinosa Silis

Arturo Espinosa Silis Miércoles 20 De Noviembre, 2019 · 11:48 am
Comunicación gubernamental en la era de la ‘posverdad’
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México / Foto Especial

Hay diferentes visiones sobre la forma en que se debe llevar la comunicación de los gobiernos. Mientras hay quienes consideran que los gobiernos no deben publicitar sus logros pues estos deberían ser percibidos por la ciudadanía sin la necesidad de que se anuncien; hay otro grupo de personas quieres comparten la premisa planteada por Germán Caicedo Prado de que «Gobernar es comunicar», y que los gobiernos deben dar a conocer a la ciudadanía sus acciones, entendidas como parte de la rendición de cuentas que debe realizar un gobierno.

Pero mientras en diversas partes del mundo y en la academia la discusión gira en torno a estas perspectivas y a sus variantes. Las lecciones de Hans Morgenthau y Henry Kissinger nos recuerdan que más allá de lo avanzadas que puedan ser las discusiones sobre el «deber ser del buen gobernante», varios líderes políticos están más preocupados por construir narrativas favorables que por construir mejores Estados y sociedades.

Al respecto de esto, recupero un estudio reciente sobre la forma en que comunica el gobierno ruso de Vladimir Putin, que en realidad es más bien una nueva forma de hacer propaganda gubernamental. Los investigadores identifican cuatro elementos que caracterizan la manera en la que se promueven y difunden las acciones de aquel gobierno:

-La propaganda gubernamental se difunde en altos volúmenes y a través de un gran número de canales, tales como: televisión, radio, redes sociales e internet;

-La comunicación es rápida, continua y los mensajes son repetitivos;

-Hay una amplia disposición a difundir verdades parciales o afirmaciones carentes de sustento; y

-No parece importar si la información que se transmite es consistente o no.

Si bien estas características se identificaron en la propaganda gubernamental rusa, lo cierto es que también se pueden identificar en otros casos, o mejor dicho en otros gobiernos, como los de Estados Unidos y México, en donde los actuales gobiernos se han caracterizado por difundir información sobre sus acciones de gobierno de manera rápida, con poco rigor y objetividad, y a través de canales de información no tradicionales u oficiales. Por ejemplo, el presidente Trump comunica a tuitazos sus propuestas de política pública, su posición sobre temas coyunturales y su opinión sobre funcionarios públicos; por su parte Andrés Manuel López Obrador lo hace en sus conferencias mañaneras y ocasionalmente también a través de videos que difunde en las redes sociales.

Sin hacer mucho esfuerzo podemos encontrar similitudes en la forma de comunicar de ambos gobernantes, por ejemplo, tanto López Obrador como Donald Trump tienden a rechazar la información que contradice su línea de comunicación y mientras el presidente de México tiene otros datos, para Donald Trump los medios siempre buscan difundir fake news y sus asesores prefieren hablar de hechos alternativos.

Ambos presidentes han tenido desacuerdos y desencuentros con la prensa y con algunos de los principales medios de comunicación de sus países, descalificando la información que difunden y señalando que la misma es incorrecta o falsa, ya sea porque son medios fifís y neoliberaleso porque son los ‘los enemigos del pueblo’. Y con base en estas descalificaciones justifican su respectiva preferencia por los canales de comunicación no tradicionales (Twitter y mañaneras).

Finalmente, otra de las características es que ninguno de los dos tiene un compromiso muy amplio con la veracidad de la información gubernamental y cuando son confrontados con información objetiva proveniente de fuentes confiables, o con contradicciones con respecto a sus posturas previas ellos simplemente desestiman la observación en cuestión y descalifican al medio de comunicación en cuestión.

Es innegable que la forma en que comunican los gobiernos sus acciones y sus logros habla mucho de la forma en que se conduce ese gobierno, que tan democrático y transparente es en verdad. En la era de la posverdad nuestro deber como audiencias receptoras de estos mensajes, es buscar informarnos de forma que podamos procesar la información recibida de forma crítica y discernir entre lo que es información gubernamental y lo que es simple propaganda.