¿Deseas recibir notificaciones?
Radio
Webcam
Buscar
Obscuro
Link Copiado
A A

¿Cómo deben ser los árbitros de las elecciones?

De la tinta de Arturo Espinosa Silis.

Arturo Espinosa Silis Miércoles 16 De Septiembre, 2020 · 07:00 am
¿Cómo deben ser los árbitros de las elecciones?
En 2021, el INE celebrará las elecciones más grandes en la historia - Foto: Especial

Congruentes y discretos. El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) son los principales árbitros de las elecciones federales en México; el primero es el árbitro que está en el terreno de juego, y el segundo, digamos que es como el VAR, pues revisa las decisiones controvertidas de los silbantes y tiene la última palabra. Ambas autoridades son piezas fundamentales del sistema electoral, su actuación es complementaria y contribuye a que las elecciones sean de mayor calidad.

Por las funciones que desempeñan es natural que tanto el INE como el TEPJF tengan diferencias entre ellos constantemente. Mientras que, el primero, organiza las elecciones y es el primer ejecutor de la ley; el segundo, revisa la actuación del INE a partir de la aplicación e interpretación de la ley. Ambos se encargan de que, tanto partidos políticos, candidatas, candidatos, como cualquier otro actor político e incluso la ciudadanía, ajusten su actuación a los principios y valores democráticos que están previstos a nivel constitucional, que respeten los derechos políticos y electorales, y se apeguen a las reglas que rigen las elecciones.

Dado que sus órganos de máxima dirección y decisión son colegiados, es normal que desde el disenso se construyan los acuerdos necesarios para decidir y resolver los diferentes temas que se requieren atender en las elecciones, los cuales son de naturaleza muy diversa.

En pasados procesos electorales, la constante han sido las diferencias profundas tanto al interior como al exterior de ambos órganos electorales. Al interior del INE, se hicieron patentes las diferencias de criterios entre algunos consejeros y consejeras, las cuales en un inicio se llevaron a la arena pública, aunque después se contuvieron. En el TEPJF, por su parte, la historia ha sido diferente, pues lo que conocemos públicamente hace ver que se trata de un órgano sumamente dividido, desde que se resolvió la elección a la gubernatura en Puebla y se cambió la Presidencia del órgano, es claro que sus integrantes tienen diferencias que son irreconciliables; la lucha por el poder es constante.

En este inicio del proceso electoral se vislumbra una compleja pugna interna por la renovación de la Presidencia en la Sala Superior, en la que podría haber reelección o la llegada de algún nuevo o nueva integrante para encabezar el órgano jurisdiccional de cara al proceso electoral.

Las diferencias externas también son visibles, y en ello, me refiero a que entre el INE y el TEPJF ha habido importantes desacuerdos en criterios como con los lineamientos denominados de «cancha pareja», la candidatura presidencial del Bronco o las sanciones por la creación y manejo del fideicomiso «Por los demás», conformado por Morena, entre algunos casos.

También, en este inicio de proceso la elección interna de Morena ha comenzado a generar diferencias tanto al interior de ambas autoridades electorales como entre ellas. El TEPJF ordenó al INE que realizara la encuesta para determinar quién será el nuevo o la nueva dirigente nacional del partido, lo cual el INE ni buscaba ni quería hacer, especialmente porque el partido no lo solicitó, sino que la autoridad jurisdiccional lo impuso.

El segundo capítulo podría ser la resolución de las impugnaciones sobre el registro o no de los nuevos partidos políticos nacionales. El INE ya emitió sus resoluciones, veremos que hace ahora el TEPJF al resolver estas controversias.

Las diferencias y los desencuentros en los órganos colegiados son normales, la pluralidad de visiones y perfiles genera equilibrios y evita los abusos. El problema es cuándo se permite que el poder político o económico impere sobre la razón jurídica o técnica y que, además, la división se ventile en público, pues aquí es donde se muestran las debilidades y se deja ver la posibilidad de manipulación.

La fortaleza de nuestros órganos electorales radica en la autonomía constitucional de la que gozan, la independencia que todos sus integrantes deben hacer valer todos los días. Los árbitros no son los protagonistas de las elecciones, la competencia no es entre ellos, ni entre sus miembros, es entre los partidos políticos y las distintas candidaturas.

Ante el complejo escenario bajo el cual se desarrollarán las elecciones 2021, requerimos árbitros discretos, con criterios de decisión consistentes −y casi predecibles− que hagan valer su independencia a través de sus decisiones y que defiendan su autonomía a pesar de sus diferencias internas.

@EspinosaSilis

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias