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Caminar entre hojas…

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 11 De Noviembre, 2017 · 09:23 am
Caminar entre hojas…
Foto: Twitter @FILIJMexico

Al poniente de la ciudad de México, en los años 30 del siglo XX, existió una empresa que puso en operación una refinería que producía gasolina, turbosina, gas natural, combustóleo y derivados licuados del petróleo; El Águila era el nombre de aquella refinería que tuvo un nivel de producción de 7500 barriles al día. Eran los años dorados del oro negro de México, incluso antes que el entonces presidente Lázaro Cárdenas nacionalizara la industria petrolera, esta empresa se instaló a las afueras de la ciudad y operó sólo cinco años como empresa privada. Logrando muchos dividendos de su actividad petrolera, a la vez que el cielo urbano de la ciudad de México comenzaba a contaminarse.  A partir de 1938 la Refinería 18 de marzo pasó a formar parte de las paraestatales que administraban, explotaban y comercializaba el gobierno.

Aquella refinería 18 de marzo produjo una fuerte contaminación del subsuelo y del ambiente en las colonias vecinas que pronto se poblaron en medio de esta empresa altamente riesgosa, como ocurrió en varias ocasiones que explotaron algunas calderas contenedoras del petróleo y derivados. Eran las décadas donde la tecnología estaba limitada y la conciencia ambiental era poca para una ciudad que crecía de forma improvisada. No imaginamos hoy día vivir entre una refinería. 

Finalmente el 18 de marzo de 1991, cerró sus puertas y por espacio de una década la exRefinería vivió el desmantelamiento y limpieza –de lo que se podía y cabía recuperar­– de las casi 174 hectáreas que ocupó. El proyecto era construir y operar un parque que mejorara el ambiente de los barrios vecinos que durante décadas sufrieron los efectos nocivos de la refinería. 

Aquellos predios industriales del petróleo son ahora un pulmón y epicentro social y recreativo para los barrios de las delegaciones Azcapotzalco y Miguel Hidalgo, se trata  del gran Parque Bicentenario que cuenta con excelentes instalaciones divididos en parques temáticos siguiendo la cosmogonía mexica. De este concepto surgen espacios como el de la tierra, el agua, el viento, el sol y la natura. Parques concebidos para convocar a los vecinos, a los habitantes de la ciudad de México a convivir en un extenso territorio que permite el deporte, el arte y la diversión.

Desde el 2016 en que la Secretaría de Cultura y otra instancias gubernamentales y estatales decidieron convertir el Parque Bicentenario en la sede para la Feria Internacional del libro Infantil y Juvenil (FILIJ), las dos primeras semanas de noviembre son los días para caminar entre hojas, entre imaginaciones y actividades lúdicas donde los niños, los jóvenes y las familias pueden encontrar un motivo que nos haga volver al libro: sea digital, audiovisual o el tradicional: impreso. 

El libro como un eje promotor de otras necesarias acciones que las urbes como la nuestra precisan: compartir espacios públicos con la sociedad. Esta ciudad precisa volver a la calle, reunirnos en escenarios amables, ambientalmente diseñados para convivir. Y si éste es bajo el cobijo, la sombra, la compañía de los libros, seguramente despertarán otros intereses tan necesarios en estos momentos donde la inseguridad, los efectos sísmicos y las soledades colectivas han desanimado las convivencias públicas. Activemos no sólo la imaginación infantil, sino la actividad física y la interacción social de los niños; eso nos ayudará a combatir los problemas de obesidad, ansiedad y soledad que vive la infancia mexicana en nuestros días. 

Volver a la calle, a los parques, a la vida pública en colectivo, como lo haremos esta noche con los micrófonos de MVS Noticias para compartir los motivos lúdicos, literarios que ofrece la edición 37 de la FILIJ es la posibilidad de entre la hojarasca y los libros caminemos. Andar entre  páginas, ideas, imaginaciones, expresiones y voces de los autores, cuentacuentos, animadores y promotores literarios que se darán cita desde el 10 y hasta el lunes 20 de noviembre en los diversos foros, carpas, jardines y escenarios al aire libre del Parque Bicentenario.

No sé cómo explicar lo que los libros cambiaron mi vida, pero ahora sé que sin las imaginaciones literarias mi vida no cambiaría. Nos vemos esta noche en el Parque Bicentenario para juntos caminar entre hojas…

 

@salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias