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Cambios en el Foro Científico

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 18 De Enero, 2019 · 07:52 am
Cambios en el Foro Científico
En el nuevo sexenio que comienza la ciencia mexicana enfrentará retos importantes, por un lado, la disminución notable de su presupuesto y, por otro, la modificación de leyes, reglamentos y programas que conforman las políticas públicas en la materia.

A lo largo de los años en la política científica mexicana se han creado leyes, procedimientos, instancias públicas y órganos consultivos que no han servido de mucho para lograr un verdadero impacto de la ciencia y la tecnología en la educación, la cultura y el bienestar material de los mexicanos, o para convertir a estos sectores en factores clave en la toma de decisiones de funcionarios, legisladores y jueces.

De estos órganos inoperantes tenemos una larga historia: desde fines de los 80 existe el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia, que reúne a los ganadores del Premio Nacional de Ciencias, pero nunca ha sido consultado y tampoco nunca ha aconsejado a ningún presidente. Probablemente Andrés Manuel López Obrador ignora su existencia tal y como ocurrió con los anteriores tres presidentes. Antes, el CCC al menos organizaba de vez en cuando reuniones con figuras científicas internacionales y publicaba algunos estudios del estado de la ciencia. Desde hace años ni si quiera eso hace.

Asimismo, a inicio del sexenio de Peña Nieto en 2012, se creó la Coordinación de Ciencia y Tecnología de la Presidencia, cuyas actividades (si las hubo) fueron desconocidas. En diciembre de 2018 desapareció.

Existe una Ley de Ciencia y Tecnología, que desde 2002 establece la obligación del Estado mexicano de invertir, cuando menos, el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) a las actividades científicas y tecnológicas. Desde su inicio esta legislación nació con buenas intensiones, pero como letra muerta. Parece que a ningún funcionario ni legislador le importa lo que se dice ahí. Para alcanzar ese anhelado presupuesto, de seguir las cosas como están, se necesitarán décadas. Hoy se invierte –de acuerdo a cifras oficiales desconfiables–, el 0.45% del PIB, pero vamos en retroceso.

La Ley de Ciencia, vigente hasta ahora, establece la creación de un Consejo General de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico e Innovación como órgano de coordinación política y de donde se supone que emana la política científica de cada sexenio. Es presidido por el presidente del país y la directora del Conacyt es la Secretaria Ejecutiva. Este Consejo se reunió una vez con Peña Nieto y solo para cumplir el trámite.

También se establece como órgano consultivo la Conferencia Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en la que participan los directores de los consejos o secretarías de ciencia de los estados y es presidido por la directora general del Conacyt. Ahí, tradicionalmente los estados aplauden los programas del Consejo, comparten penas comunes y solicitan apoyos.

En la misma ley se decretó la creación del Foro Consultivo Científico y Tecnológico como órgano “autónomo” de consulta permanente del Poder Ejecutivo Federal, de legisladores y de algunos gobiernos estatales. Sin embargo, dicha autonomía es sólo de membrete pues su presupuesto depende 100% del propio Conacyt. Aun así, en algunos momentos de sus 17 años de vida, llegó a ser un ente propositivo y crítico de las políticas gubernamentales. Durante el periodo del Dr. Juan Pedro Laclette (2008-2012), incluso se impulsó un juicio político contra el poder ejecutivo por no cumplir con la ley que lo obliga a destinar el 1% del PIB al sector. Su impacto mediático fue muy amplio y entre la comunidad científica gozaba de una gran capacidad de convocatoria, gracias a su dinamismo.

La Dra. Julia Tagüeña Parga rinde protesta como Coordinadora General del Foro Consultivo Científico y Tecnológico ante el Dr. Enrique Graue, rector de la UNAM y la comunidad científica, reunida en las instalaciones del Conacyt el pasado 16 de enero. Foto: cortesía del Foro Consultivo.

Sin embargo, durante el periodo de 2014 al 2018 en la gestión del Dr. José Franco López, que el miércoles 16 de enero llegó a su fin, el Foro perdió buena parte de su capacidad crítica y disminuyó su presencia en el ámbito público. Por ello, su convocatoria entre la comunidad científica disminuyó notablemente y quizá por eso sólo hubo una candidata a ocupar la Coordinación General del Foro Consultivo.

En el nuevo sexenio que comienza la ciencia mexicana enfrentará retos importantes, por un lado, la disminución notable de su presupuesto y, por otro, la modificación de leyes, reglamentos y programas que conforman las políticas públicas en la materia.

En este proceso de cambio las voces analíticas, propositivas y críticas serán más que necesarias. De ahí, será fundamental el papel del Foro Consultivo Científico y Tecnológico que a partir de ayer y hasta el 31 de diciembre de 2020 encabezará la Dra. Julia Tagüeña Parga.

El célebre politólogo y filósofo Norberto Bobbio señaló que en las democracias liberales es fundamental la libertad de las mayorías para participar en la creación y transformación de las instituciones, sin embargo, los cambios que vienen para la ciencia no serán el resultado de la participación de la comunidad de investigadores ni de la sociedad. Por lo tanto, la posibilidad de incidir a través de entes como el Foro Consultivo –por su naturaleza incluyente ya que su mesa directiva está integrado por representantes de universidades, grupos empresariales, organizaciones científicas, centros de investigación, academias e investigadores– y la Academia Mexicana de Ciencias –la organización civil de científicos más importante del país–, marcarán el futuro inmediato y de mediano plazo de la ciencia en México.

Nada fácil se vislumbra la tarea de la Dra. Tagüeña Parga y de su labor dependerá que el Foro Consultivo reviva su época de esplendor y se reafirme como un órgano autónomo que le sirva a la sociedad o se mantenga como otro ente inútil de la ciencia mexicana.

Comentarios y sugerencias:  @abanav y abanav@gmail.com