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Calificación de la elección presidencial en México

En la tinta de Arturo Espinosa.

Arturo Espinosa Silis Miércoles 8 De Agosto, 2018 · 06:30 am
Calificación de la elección presidencial en México
Foto: Andrés Manuel López Obrador, virtual presidente Electo de México / Reuters

Este miércoles culmina el proceso electoral federal para la elección de la Presidencia de la República. Lo anterior, en virtud de que el pleno de magistradas y magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) en sesión solemne se reúnen para dar a conocer el cómputo final de la elección, declarar la validez de la elección y entregar la constancia de Presidente Electo, en este caso a Andrés Manuel López Obrador.

Esta facultad, establecida en el artículo 99 Constitucional, es una de las más importantes con las que cuenta la Sala Superior, y ésta será la cuarta ocasión que la ejerza. Estos actos –el cómputo final de la elección, la declaratoria de validez y la entrega de la constancia de presidente electo- se realizan una vez que se han resuelto todas las impugnaciones presentadas, ya sea, en contra de los cómputos distritales y/o de la sumatoria de votos que hace el Instituto Nacional Electoral, momento del proceso en el cual se puede cuestionar la validez de toda la elección.

A pesar de ser éste el momento culminante de un largo proceso que inició desde septiembre del año pasado, en general estamos poco familiarizados con este paso, pues hasta antes de la elección del año 2000, la calificación de la elección estaba a cargo de la Cámara de Diputados (tal como se estableció en la Constitución de 1824), es decir, estaba a cargo de un órgano de carácter político.

Lo que se planteaba en ese entonces era que, tras un proceso comicial, los diputados se erigían en un Colegio Electoral el cual validaría la elección presidencial tras contar los votos que les fueran enviados por las legislaturas estatales. En esta lógica, a pesar de ser una adaptación a los sistemas presidenciales desde el parlamentarismo −en los que el gabinete emana y cuenta con el respaldo del Poder Legislativo−, la calificación de la elección era un acto de naturaleza política, lo cual otorgaba un amplio margen de discrecionalidad de uno de los Poderes de la Unión con respecto al nombramiento de otro.

Con modificaciones que pueden considerarse menores, esto continuó así hasta la reforma electoral de 1996, la cual trajo consigo, entre otros profundos cambios, el otorgamiento de autonomía constitucional al entonces Instituto Federal Electoral y la creación de un nuevo órgano jurisdiccional electoral: el TEPJF, instancia a la cual se le asignó entre otras responsabilidades, la de calificar la elección presidencial. Esto supuso no sólo la transmisión de facultades de la Cámara de Diputados a esta nueva institución, sino que también transformó la lógica de la calificación de la elección presidencial, pasando de una de carácter político a una jurisdiccional.

La primera ocasión que la Sala Superior del TEPJF calificó la elección presidencial fue en el año 2000 (http://www.te.gob.mx/documentacion/publicaciones/libros/declara.pdf) cuando se estrenó como órgano jurisdiccional y también como calificador. En aquella elección, este evento pasó más bien inadvertido, pues únicamente se impugnaron los resultados en 2 distritos electorales.

En 2006 (http://www.te.gob.mx/documentacion/publicaciones/informes/dictamen.pdf) fue la segunda ocasión en la que el Tribunal calificó una elección; sin embargo, el escenario fue radicalmente distinto, pues ante lo cerrado del resultado de la elección y el cuestionamiento del mismo, se presentaron 377 impugnaciones en contra de los resultados de los computos distritales y también se controvirtió la validez la elección presidencial en su totalidad. Al final, el Pleno de la Sala Superior entregó la constancia de Presidente Electo a Felipe Calderón Hinojosa.

Si bien, el resultado de la elección de 2012 (http://www.te.gob.mx/Informacion_juridiccional/sesion_publica/ejecutoria/sentencias/Dictamen_Computo_Final.pdf) fue mucho más holgado que el de 2006, el grado de litigiosidad de aquella elección no fue muy distinto, pues los cuestionamientos a las autoridades electorales y las impugnaciones también fueron parte de la etapa postelectoral. En aquella elección, se promovieron 378 impugnaciones en contra de los resultados de los cómputos distritales, así como de la validez de la elección. Ésta fue la tercera ocasión en la que el máximo órgano jurisdiccional electoral del país calificó una elección presidencial. 

Hoy, el pleno de la Sala Superior se ha vuelto a reunir para dar a conocer el cómputo final de la elección presidencial, declarar su validez y entregar la constancia de Presidente Electo a Andrés Manuel López Obrador, tras resolver 289 impugnaciones, presentadas principalmente por los partidos políticos que buscan evitar la pérdida de su registro; en esta ocasión, el contexto es similar al de 2000: ordenado, lejos del encono y en total cividiliad democrática.

@EspinosaSilis

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias