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Brexit: la democracia a prueba

De la tinta de Arturo Espinosa

Miércoles 25 De Septiembre, 2019 · 09:22 am
Brexit: la democracia a prueba
Reino Unido se ha convertido en un laboratorio democrático sin habérselo propuesto, pues desde unos años a la fecha, una serie de eventos han puesto a prueba de manera intensa su diseño institucional / Foto Reuters

Reino Unido se ha convertido en un laboratorio democrático sin habérselo propuesto, pues desde unos años a la fecha, una serie de eventos han puesto a prueba de manera intensa su diseño institucional. Recordemos que en 2016 las y los ciudadanos de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte fueron convocados a las urnas para votar en un referéndum para determinar si el Reino Unido debía continuar formando parte de la Unión Europea (UE) o no. La mayoría de los votantes se decantó por abandonar la UE, lo que hoy conocemos coloquialmente como Brexit. Este resultado ha generado una crisis política en el Reino Unido y ha puesto a prueba sus instituciones democráticas de manera importante; y vale la pena reflexionar sobre dos temas de gran relevancia que se han evidenciado, y que pueden ser aplicados al análisis de la realidad política y democrática que vivimos en México.

El primero es cuestionarnos si los mecanismos de democracia directa son en realidad medios idóneos para la toma de decisiones en un país. A partir de la consulta sobre el Brexit, hemos visto cómo la imposibilidad de negociar un acuerdo de salida de la UE ha puesto a dos primeros ministros fuera del 10 de Downing Street y ha traído a un tercero mucho más radical que sus predecesores. Adicionalmente, vale la pena apuntar el hecho de que a pesar de que dicha decisión fue objeto de una consulta entre la población y tras conocerse los resultados del referéndum, se han llevado a cabo numeras demostraciones de rechazo al Brexit. En el aspecto social no puede soslayarse la gran polarización que esta decisión ha generado entre la población de estos países y los sentimientos separatistas que ha revivido.

El segundo aspecto de análisis debería ser si las instituciones democráticas son lo suficientemente fuertes para generar contrapesos que impidan la toma de decisiones de manera arbitraria. Desde que se dio el Brexit, ha habido un enfrentamiento permanente entre el primer ministro en turno y el parlamento británico, básicamente porque el ejecutivo es el encargado de negociar los términos de la salida de la Unión Europea y el parlamento tiene que validar el acuerdo que se logre. Esto no solo ha generado un desfile de mandatarios y mandatarias (3 en 3 años), sino que además ha dejado al Reino Unido al borde de una crisis constitucional, pues el actual primer ministro, Boris Johnson, decidió suspender las actividades parlamentarias a efecto de que no pudieran pronunciarse sobre el acuerdo de salida que busca impulsar y que, de esta forma, entraría en vigor a pesar de la falta de aprobación parlamentaria. Para evitar llegar a estos extremos, la Suprema Corte intervino y declaró ilegal la actuación del primer ministro, de manera que el parlamento podrá regresar de receso en tiempo y buscar una salida distinta al acuerdo del Brexit.

Lo anterior evidencia la necesidad y vitalidad que tienen los contrapesos en una democracia, los cuales evitan que conductas arbitrarias de un poder del Estado actúen para anular a otros poderes e impedir que ejerzan sus facultades.

A raíz del Brexit,la democracia británica ha experimentado diferentes situaciones que la han puesto a prueba y hasta ahora parece que, a pesar de haber llegado a extremos que parecen peligrosos, la solidez de sus instituciones ha servido para dar un poco de estabilidad y certeza en medio de una crisis de gran magnitud. Ante este panorama no puedo evitar preguntarme ¿qué pasaría en México ante un escenario similar?

@EspinosaSilis