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Benito Juárez, iniciador de la ciencia mexicana moderna

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba 22/Mar/19 07:27
Benito Juárez, iniciador de la ciencia mexicana moderna
El legado de Benito Juárez no solo tiene que ver con los valores de autodeterminación, democráticos, seculares, nacionalistas y antirreligiosos, sino también con el inicio de la ciencia moderna en el país y de ahí su desarrollo económico.

Para celebrar el 213 aniversario del natalicio del Benemérito de la Américas, Benito Juárez García, uno de los principales constructores del Estado y la nación mexicana, vale la pena recordar que su legado no solo tiene que ver con los valores de autodeterminación, democráticos, seculares, nacionalistas y antirreligiosos, sino también con el inicio de la ciencia moderna en el país y de ahí su desarrollo económico.

Gracias a las Leyes de Reforma de 1857, triunfó el liberalismo y el país se alejó de los principios confesionales; se separó a la iglesia del Estado y se estableció la libertad de creencias; pero además en el Museo Nacional se impartieron conocimientos de diversas disciplinas como botánica, geología, mineralogía, paleontología y zoología, entre otros, constituyéndose como la primera institución de investigación científica mexicana.

Si bien la enseñanza de la ciencia moderna se había llevado a cabo en algunas instituciones desde finales del siglo XVIII, fue a partir de 1867, con la restauración de la República, que se promulgó la Ley Orgánica de Instrucción Pública, donde se estableció la primera “política científica” con el fin de impulsar el desarrollo del país.

A partir de ello se establecieron las escuelas de estudios preparatorios, de jurisprudencia, medicina, cirugía y farmacia. También se crearon las escuelas de agricultura y veterinaria, ingeniería, naturalismo, bellas artes, comercio, artes y oficios. Asimismo, se creó el Observatorio Astronómico, un jardín botánico y la Academia Nacional de Ciencias y Literatura. Todo esto marcó el inicio de la institucionalización de la actividad científica mexicana.

A pesar de que ha pasado más de siglo y medio y de que varios presidentes y gobernantes no han respetado del todo la Constitución, el legado juarista prevalece hasta nuestros días en el ADN de la nación mexicana, pero vale la pena reivindicar esos valores ya que México tiene en Andrés Manuel López Obrador a un presidente sumamente religioso.

AMLO pretende brindar concesiones públicas de medios de comunicación a las iglesias violando la Constitución mexicana y contraviniendo los principios juaristas que dice admirar. Acude a eventos mágico-religiosos y se reúne con frecuencia con clérigos, curas, pastores y demás personajes de diversas religiones, principalmente católicos, que con los científicos, con ninguno de los cuales se ha reunido tras más de 100 días de su gobierno.

Lo más grave es que los valores y la moral religiosa que pregona cada mañana contradicen los valores que impulsan el desarrollo social, económico y cultural de las naciones modernas, como lo demuestra una investigación científica publicada en la revista Science Advances titulada “El cambio religioso precedió al cambio económico en el siglo 20”.

El estudio midió la importancia de la religión en 109 países durante todo el siglo XX y demostró que el aumento de los valores no religiosos (seculares) y la tolerancia en las sociedades impulsaron el crecimiento económico.

Los investigadores de las universidades de Bristol, Reino Unido y Tennessee, EE. UU., encabezados por Damian Ruck, analizaron 100 años de cambio en los valores en diversas culturas y en múltiples religiones para entender cómo cambiaron las sociedades a lo largo del tiempo, y compararon esta información con los índices de crecimiento económico desde el año 1900.

Los científicos descubrieron una correlación muy fuerte entre la secularización y el desarrollo socioeconómico de los países a lo largo del tiempo, y observaron que los valores humanos básicos no religiosos son fundamentales para ello, ya que conforman las bases formativas de un individuo a lo largo de su vida o de una sociedad a lo largo de décadas o siglos.

Observaron que los cambios en la secularización precedieron a cualquier cambio en las ganancias económicas o del crecimiento del Producto Interno Bruto per cápita. Esto obedece a que en las sociedades seculares y laicas predomina el respeto a los derechos individuales y estos impulsaron el crecimiento económico durante el siglo XX; esto sugiere que la tolerancia cultural y sus valores es el principal impulsor de la actividad económica.

Los investigadores analizaron encuestas de valores culturales realizado por el World Values Survey (WVS) y el European Values Survey  que entrevistó a más de 300 mil personas de 100 países (incluido México), con más de 150 preguntas relacionadas con los valores culturales; también revisaron la información demográfica; datos de crecimiento y desarrollo económico; y el crecimiento educativo y tecnológico, a lo largo de un siglo, en 109 países.

Por ejemplo, más que los “valores religiosos” fueron los derechos al divorcio y aborto de las mujeres los que permitieron una mayor inclusión de las mujeres en la actividad económica mundial, impulsando el PIB per cápita; esto demuestra el fuerte vínculo entre la secularización y el crecimiento económico. Esto es, menos religiones mejores sociedades.

Debido a que las creencias y prácticas religiosas son heredadas culturalmente puede haber retroalimentación positiva en la secularización entre generaciones. Cuando las personas son educadas y criadas con menor exposición a prácticas religiosas los valores culturales pueden cambiar a escala poblacional en solo una década.

En la generación actual y en ciertas sociedades hay mayor tolerancia al divorcio, el aborto y la homosexualidad, es lo que se conoce como la persistencia de lo generacional, que puede cambiar de una generación a otra. En los países donde persiste esa tolerancia hay mayor crecimiento económico.

En el campo de la sociología se conocía la relación entre secularización y crecimiento económico, pero se ignoraba cuál debía ser primero. El célebre sociólogo francés Emile Durkheim propuso que la tecnología y los avances socioeconómicos desplazarían las funciones de la religión; mientras que el célebre sociólogo alemán Max Weber sostuvo lo contrario: que la religión protestante hizo posible el desarrollo del capitalismo.

Ahora con este estudio se sabe que la secularización precede al desarrollo socioeconómico y cultural, es decir, una disminución de la religión influye en mayor prosperidad económica futura de un país. Por ello, no es extraño que los países ricos tiendan a ser seculares, mientras que los países pobres tienden a ser religiosos.

En el siglo XXI la secularización aumenta en algunos países y las caídas abruptas de la religiosidad de algunas culturas ha sido acelerada, sobre todo en aquellas que aceptan el matrimonio gay, el aborto y la diversidad sexual, anteriormente discriminados e incluso criminalizados: una vez que todas las personas tienen condiciones adecuadas para integrarse a la vida socioeconómica se contribuye al desarrollo de sus países.

El legado de Benito Juárez es global: inició el impulso de la ciencia, con la cual se puede realizar y ampliar este tipo de investigaciones, y disminuyó la influencia de las religiones en la vida de la sociedad mexicana. Las libertades que de él emanaron siguen siendo vigentes, pero vale la pena recordarlo en plena 4T, ya que corren más peligro que nunca.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com