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Azulejos y necedades

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 27 De Septiembre, 2020 · 07:00 am
Azulejos y necedades
¿Conocen el callejón de la Condesa? / Destinos de México

La Casa de los Azulejos que hoy conocemos es un edificio antiquísimo; las noticias que tenemos de esta casa –reedificada después, por supuesto–  ubican sus orígenes en el siglo XVI. Los habitantes más célebres de esta construcción fueron los Condes del Valle de Orizaba, título primeramente concedido a D. Rodrigo de Vivero y Aberrucia (1564-1636). Gracias a su matrimonio con Doña Leonor de Mendoza e Ircio, quien había recibido de su padre la posesión de esta famosa casa, la construcción y la plaza que venía con ella pasaron a formar parte de las posesiones de los Condes del Valle.  ¿Saben por qué está cargada de azulejos? Cuenta la leyenda que estos son producto de la vergüenza y la redención de un primogénito.

Parece que uno de los tantos Condes del Valle de Orizaba tenía un hijo bueno para nada, excepto para el derroche y la pachanga. Muy similar a algunos mirrreyes actuales. Podrán imaginarse que su padre se lamentaba por la vida disoluta de quien heredaría la fortuna familiar. En una de sus muchas peleas, el Conde, cansado y decepcionado, le dijo: “Hijo, tú nunca harás casa de azulejos”. Cuentan que esta frase caló tanto al hijo que poco a poco enderezó el rumbo de su vida para demostrar que podía construir la casa que su padre tenía por imposible. ¿Lo consiguió? Pues, sólo basta pasearse por Madero y el callejón de la Condesa para confirmar que así fue. ¿Realmente será que le debemos los azulejos a un hijo arrepentido? Lo bonito de las leyendas es que no necesitan ser comprobadas.

¿Conocen el callejón de la Condesa? Conecta la calle de Madero con la de Tacuba en el centro histórico de la ciudad de México. Antes de recibir este nombre, este callejón respondía al nombre de callejón Dolores. Sin embargo, empezó a conocerse como “de la Condesa” debido a que por ahí salían los carruajes de la Condesa del Valle. No se sabe bien a bien a qué condesa le debemos el mote de este callejón, pero sí sabemos que fue a alguna de las que vivieron en la Casa de los Azulejos.

En este callejón, dicen, ocurrió un episodio bastante peculiar. Cuenta la leyenda que cierto día entraron por el callejón dos caballeros, cada uno en su coche, y se toparon frente a frente a la mitad del camino. Debido a la estrechez del callejón, uno tendría que andar en reversa para permitir el tránsito del otro. Pero a los caballeros les fallaba la cortesía, así que se hicieron de palabras, cada uno intentando convencer al otro de que se moviera. La discusión se quedó sólo en discusión, pero la necedad los llevó a decidir pernoctar allí, cada uno en su coche, durante tres noches. Les pesaba tanto el orgullo que, cuentan, si no hubiera sido porque el mismísimo virrey intervino en el asunto, ambos hubieran echado raíces en el lugar. Ya desde entonces transitar el Centro de la ciudad era un dolor de cabeza.

En estos tiempos, no puedo evitar preguntarme si los dos caballeros realmente habrán pasado allí los tres días y tres noches que cuentan. ¿No habrán dejado como representante a algún sirviente? ¿Le habrán pagado a algún buen mozo, dispuesto a disfrutar el fresco de la noche, para cuidar que nadie se volara su coche mientras ellos dormían cómodos en sus casas? ¿Realmente habrán creído que la suya era una causa digna de ser defendida? ¿O sólo querían dejar bien en claro que “el que manda aquí soy yo”? Al final ninguno de los dos mandaba y ambos tuvieron que volver por donde llegaron.

¿Qué piensan ustedes?

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias