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¿Austeridad o asfixia?, recorte a los partidos

De la tinta de Guillermina Gómora.

Guille Gómora Miércoles 6 De Noviembre, 2019 · 08:26 am
¿Austeridad o asfixia?, recorte a los partidos
Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados / Foto: especial

La estrategia para desactivar a los partidos políticos de oposición rumbo al 2021, en la elección intermedia, va en cuenta regresiva. Mario Delgado, líder de Morena en la Cámara de Diputados, busca el consenso para aprobar las reformas que permitan reducir en un 50 por ciento los recursos públicos que reciben los organismos políticos.

Bajo la excusa de la “austeridad republicana” pretenden restarle capacidad presupuestal a sus oponentes y aliados políticos. La idea no es nueva, se ha intentado en otras épocas y nada pasó.

Si bien es necesaria, porque se trata de recursos públicos que podrían destinarse a obras útiles como escuelas y hospitales, la manera es cuestionable. Debilitar a los partidos de oposición vía la inanición financiera justo cuando están en un proceso de recuperación luego de los comicios de 2018, sólo exhibe la inseguridad e inexperiencia de Morena.

Cabe recordar que el INE ya aprobó el financiamiento público para los partidos en 2020, el pasado 14 de agosto y quedó en cinco mil 138 millones 530 mil pesos.

Así, Morena recibiría mil 703 millones; el PAN, 936 millones; el PRI, 881 millones; el PRD, 431 millones; el Verde, 411 millones; MC, 396 millones, y el PT, 377 millones.

En caso de prosperar el “recorte” planteado, el financiamiento público para los partidos para 2020 quedaría en un total en dos mil 569 millones 265 mil pesos. Morena recibiría 851 millones; el PAN, 468 millones; el PRI, 440 millones; el PRD, 215 millones; el Verde, 205 millones; MC, 198 millones, y el PT, 188 millones de pesos.

Sin duda, Mario Delgado y Tatiana Clouthier, promotores de la iniciativa deberán tejer fino y buscar acuerdos con las demás fuerzas políticas –PAN, PRI, PT, MC, PVEM y PRD- (hasta ahora sólo Morena y el PES han avalado las reformas) para aprobar la iniciativa.

Combatir y debilitar a los contrapesos políticos como los partidos y el Instituto Nacional Electoral, entraña un grave riesgo para la vulnerable democracia mexicana.

¿A caso la cuarta transformación consiste en regresar al partido hegemónico y acatar órdenes desde Palacio Nacional? No, la gobernabilidad del país exige pluralidad, disensos, y contrapesos democráticos sólidos.

Privatizar la contienda electoral no es una buena señal. Estigmatizar el financiamiento público es un discurso retórico, demagógico, que habría que pasar por el debate público y resolverlo con altura de miras a fin de evitar los riesgos de la regresión autoritaria. ¿Se atreverán?

Vericuentos

CNDH, ¿Cuotas y cuates?

Para variar, se enredó en el Senado la elección del nuevo presidente de la Comisión de Derechos Humanos. Emilio Álvarez Icaza, legislador independiente y experto en el tema, denuncia que hubo un acuerdo “cupular” en la integración de la terna conformada por: José de Jesús Orozco, Arturo Peimbert y Rosario Piedra Ibarra. Mañana regresa el debate al pleno de la Cámara alta y Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, admitió que no se ha logrado construir la mayoría calificada para elegir al nuevo ombudsman, ya que la discusión de este tema se ha “ideologizado”. ¡Sopas!

El laberinto de Morena

Como lo advertimos, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), no da el salto para construirse como partido. Sin el caudillo a la cabeza, las tribus perdieron el rumbo para renovar su dirigencia. Bertha Luján, aspirante al cargo, acusó de traidores al Tribunal y regresó a su cargo como presidenta del Consejo Nacional del partido. ¡Vaya caos del partido en el poder!

@guillegomora