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Armas, armas y más armas en EEUU

De la tinta de Mina Magallón

Mina Magallón Martes 27 De Agosto, 2019 · 10:28 am
Armas, armas y más armas en EEUU
Las masacres y tiroteos no nacen solo del resentimiento y la paranoia, o incluso del racismo radical, sino de un movimiento revolucionario claramente definido llamado: el movimiento del poder blanco.

Cuando ocurren eventos como la masacre en El Paso, Texas y el ataque en Dayton, Ohio, las razones parecen ser obvias: la cantidad de armas al alcance de todos, incluyendo sociópatas que sufren de trastornos de personalidad antisocial. Pero se está corriendo un mayor riesgo al ocultarse otros factores que también son causantes directos de las masacres que se están viviendo hoy en EEUU, estos factores que no salían a la luz pública anteriormente, hoy vemos que son unas de las piezas esenciales más peligrosas en todo este desajuste social que se está viviendo a diario.

La violencia racial, el nacionalista blanco, la lucha por preservar la identidad blanca, la supremacía blanca, el poder del blanco. Todas estas palabras y muchas más que se usan indistintamente, lo que tapa aún más la imagen de las fuerzas que están creando este nuevo fenómeno social. Las masacres y tiroteos no nacen solo del resentimiento y la paranoia, o incluso del racismo radical, sino de un movimiento revolucionario claramente definido llamado: el movimiento del poder blanco.

Estas organizaciones paramilitares con sede en los Estados Unidos incluyen un gran número de grupos organizados por individuos armados hasta los dientes que establecen sus propias reglas y líderes, teniendo como objeto eliminar a todo aquel que no sea de la raza aria.

Este 12 de agosto se cumplieron dos años de la marcha de cientos ultranacionalistas blancos de extrema derecha que salieron a las calles en Charlottesville, un pueblo tranquilo de estudiantes en el estado de Virginia a protestar marchando y gritando a viva voz, frente a las cámaras de televisión a todo color, vestidos con uniformes cargados de simbología fascista y con antorchas que usaban el Ku Klux Klan cuando salían a linchar a gente de color, gritando consigas antisemitas: “… judíos no nos reemplazarán…”

Pero ¿cómo fue que empezó todo? Con un plan para eliminar los monumentos a los líderes que representaban a los estados del sur, estados que querían separarse de la Unión Americana en la guerra civil o de secesión (1861- 1865) buscando que la institución de la esclavitud se mantuviera. La decisión en Charlottesville para remover la estatua del General Robert E. Lee fue el origen de la manifestación organizada por los grupos ultranacionalistas.

El debate pronto llegó a otras ciudades. Había quienes buscaban el quitar de todos los lugares públicos todos los monumentos de los generales del sur ya que argumentaban representaban hoy la aceptación de la institución de la esclavitud. Consideraban que estos monumentos eran un símbolo del racismo puro, manifestaban que esas estatuas se colocaron en la década de 1920 con el fin de alegrar al público blanco y que todavía están allí exclusivamente para el agrado de los blancos.

Mientras había muchos otros grupos que defendían y se oponían a que los monumentos desaparecieran, argumentaban que recordar la historia y a los líderes de la guerra civil era muy importante. Además, argumentaban que las estatuas eran obras de arte de mucho valor y lugares de belleza para la ciudad, que las estatuas eran monumento a los veteranos de guerra y que no estaba en el ADN de Estados Unidos negar su propia historia.

Pero fue Charlottesville, ciudad universitaria que se encuentra localizada muy cerca a la antigua capital de los estados del sur establecida en Richmond, Virginia, la que se convirtió hace dos años en el epicentro y símbolo de estas dos posturas. Recordemos que el estado de Virginia fue el estado más importante para los estados que representaban al sur durante la guerra civil.  Virginia fue fuente vital de armas y suministros en el esfuerzo de la guerra civil.

En enero de 2017, el alcalde declaró que Charlottesville era “la capital de la resistencia” frente a las políticas de Donald Trump y en respuesta a esta declaración las semanas siguientes, grupos de extrema derecha comenzaron a organizar marchas en Charlottesville; a través de las redes sociales detallaban sus planes para aquel fin de semana, de incitar a una guerra racial en el país. Organizaciones y activistas advirtieron a las autoridades que la marcha venía a matar a todos los negros que se encontraran en su camino, pero las autoridades de la ciudad no tomaron las medidas adecuadas y tampoco la policía actuó cuando los enfrentamientos entre los dos grupos degeneraron en un caos total.

El sábado por la tarde, un participante en la marcha de ultranacionalistas blancos atropelló intencionadamente con su auto y en varias ocasiones a un grupo de contra manifestantes. Heather Heyer, una mujer de 32 años, murió atropellada y otras 19 resultaron heridas. Poco después Donald Trump condenó lo que llamó la violencia de “ambos lados” sin rechazar explícitamente las acciones de estos grupos de extrema derecha, y un día después, insistió en que “ambos bandos” tuvieron la culpa.

De esta manera Trump busca obtener el apoyo y voto de este grupo de blancos, de ultraderecha, fascistas, ultranacionalistas, llenos de odio en contra de cualquier grupo que no sea de raza aria, entre ellos todas las personas afroamericanas, judíos, hispanos e inmigrantes, incluyendo el odio en contra de la comunidad LGBT serán las víctimas del odio de estos grupos de ultranacionalistas, neonazi, fascistas o llámenle como quieran pero lo único que buscan es difundir el odio en contra de las minorías que viven pacíficamente en Estados Unidos.

Vemos claramente con los ataques en El Paso y en Dayton, Ohio como se repiten las atrocidades que apoyan el odio racista que existe y se palpa hoy en día en los Estados Unidos.

Correo: mgmagallon@aol.com

Twitter: @MinaMagallon

Facebook: Mina Magallon