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Aparecidos y fantasmas

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 4 De Octubre, 2020 · 07:00 am
Aparecidos y fantasmas
Las historias de fantasmas suelen hablar de apariciones que buscan el favor de los vivos / Pixabay

¿Creen en fantasmas? Los fantasmas, al menos la idea de ellos, han acompañado a la humanidad a lo largo de la historia. ¿Qué son? En la película “El espinazo del diablo” (2001), dirigida por Guillermo del Toro, hay una reflexión en primera persona de un fantasma: “[Un fantasma es] algo muerto que parece por momentos vivo aún. Un sentimiento suspendido en el tiempo […] como un insecto atrapado en ámbar”. El aspecto de los fantasmas y su carácter varía según tradiciones y culturas, sin embargo, me parece que esta idea de “algo muerto que parece vivo y suspendido en el tiempo” subyace a todas las representaciones de los fantasmas.

La palabra fantasma proviene del griego antiguo y está emparentada con el verbo “aparecer”. Los fantasmas son apariciones inmateriales de personas fallecidas. La ausencia de cuerpo supone el cese del envejecimiento; por ello los fantasmas suelen ser representados de edad y aspecto invariable.

La existencia de los fantasmas supone que al morir hay algo que permanece de nosotros. Pero esto que permanece, ¿puede interactuar con el mundo corpóreo? Al menos, parece, puede manifestarse a los ojos de los vivos. ¿Con qué fin? Las historias de fantasmas suelen hablar de apariciones que buscan el favor de los vivos, ya sea para resolver un asunto pendiente o para ayudarles a alcanzar el descanso eterno. Este último caso es aquel en el que se encuentran, para el catolicismo, las almas del purgatorio. Son almas que aún no están en el cielo, pero tampoco están condenadas en el infierno. Están en el purgatorio purificándose para entrar al cielo y necesitan de las oraciones de los vivos para acortar su periodo de purificación.

Entre los antiguos griegos también existía la creencia en la persistencia de las almas después de la muerte. En la “Ilíada”, Patroclo se aparece a Aquiles para pedirle que incinere su cadáver lo antes posible. En la “Odisea” se hace una descripción detallada del Hades, el lugar donde permanecen las almas de los muertos. Cuando Odiseo baja en busca de un consejo del adivino Tiresias, se encuentra con los espíritus de varios héroes y compañeros. Estas apariciones son descritas como sombras que mantienen la imagen que se tuvo en vida. Una de las escenas más impresionantes y desgarradoras del viaje al Hades es aquella en la que Odiseo se encuentra con el fantasma de su madre. Cuando intenta abrazarla, su madre se desvanece como humo entre sus brazos.

Contrario a lo que podría pensarse, la deliberación sobre la existencia después de la muerte no es un ámbito exclusivo de las religiones o la mitología. La filosofía también se ha enfrentado a este problema. Platón, por ejemplo, creía en fantasmas. ¿En qué sentido? De acuerdo con el filósofo griego, el ser humano se compone de alma y cuerpo. Si una persona pasaba su vida dándole gusto al gusto y no se preocupaba por cuestionarse por el bien ni por vivir rectamente, su alma, al morir, estaría tan arraigada al cuerpo que no conseguiría separarse del todo del mundo material. En cambio, quienes hubieran purificado su alma en vida podrían separarse completamente del cuerpo y continuar una existencia espiritual y contemplativa de las Ideas. Así, para Platón, los fantasmas son apariciones de hombres que vivieron para el cuerpo, no para el alma, por ello son visibles después de la muerte.

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

 

Héctor Zagal es conductor del programa “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de filosofía en la Universidad Panamericana.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias