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Anticipan rebrote de COVID-19 ante la reapertura en EEUU

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 22 De Mayo, 2020 · 07:09 am
Anticipan rebrote de COVID-19 ante la reapertura en EEUU
Un hombre con equipo de protección, pasa junto a negocios cerrados en Nueva York / EFE

Científicos de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Columbia estiman que, ante la reapertura parcial de la economía en Estados Unidos la próxima semana, aumentarán sustancialmente los casos de COVID-19 para el 1 de junio en dos escenarios: en el primero, las estimaciones medias arrojan 43 mil 353 casos y mil 841 muertes por día; en el segundo, con una mayor relajación progresiva de las restricciones, se calculan 63 mil 330 contagios y 2 mil 443 fallecimientos diarios.

Ante este nuevo repunte, los científicos encabezados por Jeffrey Shaman señalan que la reacción de las autoridades tendrá que ser inmediata en la implementación de medidas de contención y control; de lo contrario, el número de contagios y fallecimientos podría ocasionar un rebrote de la pandemia mucho más severo. “Una respuesta tardía costará vidas”, afirman.

Cabe recordar que, hasta el día de ayer, en nuestro vecino de norte había casi un millón 600 mil contagios y 95 mil fallecimientos y, de acuerdo con el análisis de los científicos, este rebrote implicaría un incremento semanal de más del 10% en ambos indicadores.

Los investigadores llevaron a cabo su estudio de proyección basados en un modelado matemático que incluye probables escenarios y las respuestas que deberán tener las autoridades sanitarias del gobierno estadounidense ante un eventual rebrote de la pandemia.

Esta hipótesis es un ejercicio común en el campo de la epidemiología y se basa en datos verificados de la dinámica de la transmisión de la enfermedad, el movimiento de la población, patrones de contacto, los datos de fallecimientos y el número de pruebas de diagnóstico que se han llevado a cabo, entre otros. Estos modelos sirven a los gobiernos para comprender la pandemia, así como para planificar y preparar futuras medidas de control.

Los resultados de la investigación, publicada esta semana en la revista medRxiv, señalan dos aspectos clave para contener el rebrote una vez que se reduzcan las medidas de control: la primera es la implementación de pruebas de diagnóstico a gran escala; y la segunda, la capacidad de rastrear los contactos de las personas contagiadas, ya que entre el momento de la adquisición del virus hasta el momento en que se confirma un caso positivo hay periodo de entre una y dos semanas. “Ese tiempo resulta clave, ya que puede enmascarar cualquier rebrote y los contagios crecerán de manera exponencial”, indica Shaman.

Otro factor de riesgo es que entre la sociedad hay cansancio ante las medidas restrictivas como el distanciamiento social y, por lo tanto, consideran que el número de personas que cumplirían las nuevas restricciones será más reducido. “Estamos en un momento crítico en el que aún se necesita reforzar la conciencia pública sobre la alta transmisibilidad y el potencial de crecimiento explosivo de COVID-19“, menciona.

Este análisis se centró en la dinámica de transmisión en áreas metropolitanas con poblaciones densas de ciudades como Nueva York, Nueva Orleans, Los Ángeles, Chicago, Boston y Miami, entre otras, al tiempo que explica la propagación en zonas menos pobladas.

Jeffrey Shaman y su equipo de colaboradores, entre ellos Wan Yang y Sen Pei, están asesorando y brindando proyecciones a la Fuerza de Tarea de Coronavirus de la Casa Blanca, a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU., a la ciudad de Nueva York y a varios gobiernos estatales.

Shaman es director del Programa de Clima y Salud de la Universidad de Columbia, experto en enfermedades infecciosas y desde hace varias décadas se dedica al desarrollo de sistemas matemáticos y estadísticos para generar pronósticos de brotes epidémicos de enfermedades infecciosas en un rango de escalas de tiempo.

En las últimas semanas, sus investigaciones han resultado vitales para comprender el comportamiento del coronavirus y la propagación de la pandemia de COVID-19 en China y los Estados Unidos, incluyendo el impacto de los casos no detectados, leves y asintomáticos, como los responsables de la rápida propagación del virus en el planeta (estudio del que dimos cuenta en este espacio).

Los investigadores utilizaron modelos informáticos para simular la propagación de los casos teniendo en cuenta los parámetros de transmisión y letalidad, el movimiento de la población, incluido el seguimiento vía celular de los viajeros, así como datos de la Oficina del Censo de EE. UU., información sobre hospitalizaciones, admisiones a cuidados intensivos, la mortalidad en diferentes niveles de distanciamiento social y las respuesta a las saturaciones de hospitales, entre otros.

Además incluyeron una serie de incertidumbres, por ejemplo, el hecho de que su modelo puede no tener en cuenta los cambios en el distanciamiento social y los patrones de contacto en las últimas dos semanas (por el tiempo de desfase entre la realización de la investigación y su publicación). Los niveles de cumplimiento del distanciamiento social, la forma en cómo se realiza el regreso al trabajo y la disposición de las personas en las empresas con más trabajadores.

Análisis contrafactual

Basados en estos mismos modelos, los investigadores realizaron un análisis retrospectivo, que en el campo de la epidemiología y en otras especialidades científicas se llama análisis contrafactual.

Así, encontraron que, de haberse tomado medidas de distanciamiento social a nivel nacional una semana antes (el día 8 en lugar del 15 de marzo) se podría haber reducido un 62% de las infecciones y un 55% de los fallecimientos. Pero si estas medidas hubieran ocurrido dos semanas antes (el 1 de marzo), la reducción pudo ser de 960 mil 937 contagios (84%) y 53 mil 990 muertes (83%).

De la misma manera, en el área metropolitana de Nueva York se habrían evitado 209 mil 987 casos confirmados (80%), y 17 mil 514 muertes (80%), una semana antes, y si las intervenciones se hubieran aplicado dos semana antes, la reducción hubiera sido de 246 mil 82 casos (94%) y 20 mil 427 decesos (94%).

Sin embargo, hay que puntualizar que los experimentos contrafácticos se basan en supuestas hipótesis idealizadas. En la práctica, iniciar e implementar intervenciones antes o durante un brote epidémico se complica por factores como la incertidumbre general, las preocupaciones económicas, la logística y el proceso de decisión política.

Asimismo, la participación de la sociedad para cumplir las reglas de distanciamiento social también pueden retrasarse debido a la falta de conciencia sobre el riesgo de infección.

La ventaja de los análisis contrafactuales es que permiten comprender los riesgos de fenómenos complejos basados en datos y hechos comprobados para que, en un futuro y ante eventos similares, se puedan realizar acciones que permitan minimizar las consecuencias ya conocidas. Quizá en México podamos aprender algo de esta información.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias