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Ante mayor tentación, más honestidad cívica

De la tinta de Arturo Barba

Arturo Barba Viernes 21 De Junio, 2019 · 07:52 am
Ante mayor tentación, más honestidad cívica
La honestidad cívica es fundamental para las relaciones sociales, pero también para el desarrollo económico de los países ya que, por ejemplo, está correlacionada con el cumplimiento de los contratos y el pago de los impuestos.

Un estudio para evaluar la honestidad de las personas llevado a cabo en 355 ciudades de 40 países, entre ellos México, midió las probabilidades para que las personas regresaran una billetera “perdida” según la cantidad del dinero contenido, reporta un artículo de la revista Science de esta semana.

Los investigadores de las universidades de Michigan y Utah, de Estados Unidos y de Zurich, en Suiza, se sorprendieron al encontrar que, en contraste con la lógica económica clásica, con mayor frecuencia las personas devolvían las billeteras que contenían una mayor cantidad de dinero que aquellas que contenían menos. La honestidad aumentó a medida que aumentaba la cantidad de dinero, sin importar las situaciones socio-económicos, los valores culturales, o los regímenes políticos, de las diversas ciudades donde se realizó el estudio.

Al iniciar la investigación, los científicos se plantearon la hipótesis de que  mientras más dinero encontraran las personas habría mayor inclinación a quedarse con él, sin embargo, el experimento ideado por los investigadores encabezados por el estadounidense Alan Cohn, demostró lo contrario.

En los 40 países, incluido México, cuando la cartera contenía una gran suma de dinero el 72% de las personas regresaban la cartera de plástico transparente. Foto: Cortesía de Science/Christian Zünd.

La prueba consistió en que una persona “anónima” (un integrante del equipo de investigadores) llevó la cartera “encontrada” y “perdida” por alguien, a la recepción de un restaurante, hotel, banco, o de alguna institución pública (oficina de correos, museo, teatro, etc.) y se retiró rápidamente dejando la responsabilidad al recepcionista de contactar o no, al dueño.

La cartera era de plástico transparente de tal manera que se podía observar con claridad la cantidad de dinero contenido (billetes y monedas). También, había tarjetas de representación del supuesto dueño con sus datos a la vista y una llave, de tal manera que de un solo vistazo se podía observar todo.

Esta prueba la realizaron con 17 mil 303 personas, entre ellas habitantes de ocho ciudades mexicanas (Chihuahua, Ciudad de México, Guadalajara, León, Mérida, Monterrey, Puebla y Tijuana). En algunas ocasiones la billetera contenía el equivalente a 100 pesos y en otros casos el equivalente a mil pesos.

En general, en todo el mundo, el 51% de los que recibieron una billetera con la menor cantidad de dinero lo reportaron. Cuando la cartera contenía una gran suma de dinero, la tasa de retorno aumentó al 72%.

La honestidad cívica es fundamental para las relaciones sociales, pero también para el desarrollo económico de los países ya que, por ejemplo, está correlacionada con el cumplimiento de los contratos y el pago de los impuestos.

A esta prueba, le siguió un cuestionario para comprender mejor por qué la honestidad es más importante para las personas que el dinero, incluso en países empobrecidos donde se supondrían más importantes las necesidades e intereses personales.

Los resultados en los países de todos los continentes, demostraron que la gente manifestó interés y preocupación por los demás (la persona que perdió la billetera). Además, devolvieron las carteras con más dinero porque les preocupó su autoimagen positiva. Las fuerzas psicológicas de las personas, como la aversión a verse a sí misma como una ladrona, pueden ser más fuertes que las necesidades financieras. El patrón general de los resultados parece explicarse mejor como una combinación de altruismo y aversión al robo.

Este es el primer experimento de campo de tal magnitud para evaluar de manera rigurosa el equilibrio entre la honestidad y el interés personal, con lo cual se logró desentrañar las motivaciones de las personas que trabajan en empresas e instituciones y que manejan las áreas de “objetos perdidos” o en los mostradores de las recepciones.

Los investigadores sostienen que con mucha frecuencia se exagera el papel de los incentivos financieros y se subestima el papel de los aspectos psicológicos. Si bien la importancia de los valores del comportamiento humano pueden variar de un contexto a otro, sostienen que deben ser analizados con un enfoque más amplio.

Devolver una cartera perdida no solo muestra honestidad cívica sino una manera de actuar de forma socialmente deseable, en contra de los intereses egoístas de uno mismo, pero también refleja en la capacidad para delatar irregularidades organizativas, obedecer reglas o denunciar la corrupción.

Los resultados de esta investigación pueden ser utilizados para promover comportamientos honestos entre la sociedad al hacer que las personas sean más conscientes del impacto negativo o positivo en las demás personas.

El costo de este proyecto fue de 600 mil dólares (12 millones de pesos), pero no por el dinero perdido con las billeteras, de hecho, más del 98% del dinero utilizado fue recuperado.

Los monos han usado herramientas de piedra desde hace 3 mil años

Los monos capuchinos salvajes han estado fabricando herramientas de piedra desde hace tres mil años y su tecnología ha cambiado durante ese tiempo, afirma una investigación publicada en línea esta semana en Nature Ecology & Evolution.

Tomos Proffitt y sus colegas de la University College London, Reino Unido, encontraron vestigios arqueológicos en Brasil de monos capuchinos que usaron piedras para romper los anacardos desde hace 450 generaciones. Tiempo en el cual han cambiado sus métodos: hace 2 mil 500 años usaban piedras más grandes y pesadas para procesar sus alimentos, pero desde hace 300 años utilizan piedras más pequeñas.

Los autores sugieren que estos cambios en las herramientas pueden explicarse por varias teorías: diferentes grupos de capuchinos podrían haber usado diferentes piedras; o que antes de que los anacardos estuvieran más disponibles, diferentes alimentos podrían haber requerido herramientas de tamaños variados para su procesamiento.

Monos, chimpancés y nutrias son conocidos por usar piedras en su hábitat natural, como herramientas para abrir nueces y cáscaras. Sin embargo, hasta ahora, los chimpancés eran el único animal no humano con un registro arqueológico conocido.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com