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Analizan el desarrollo de diabetes a causa de COVID-19

De la tinta de Arturo Barba.

Arturo Barba Viernes 4 De Septiembre, 2020 · 07:25 am
Analizan el desarrollo de diabetes a causa de COVID-19
Varios estudios identifican un vínculo entre COVID-19 y la diabetes / Freepik

La infección por SARS-CoV-2 podría dejar secuelas en el páncreas que posteriormente ocasionan el desarrollo de diabetes, enfermedad metabólica crónica e incurable que afecta a más de 460 millones de personas en todo el mundo.

Aunque son pocos los casos documentados, los hallazgos sugieren que la infección por el nuevo coronavirus podría afectar negativamente la función del páncreas humano, el órgano que controla los niveles de azúcar en sangre.

De acuerdo con una investigación publicada esta semana en la revista Nature Metabolism, llevada a cabo por un equipo alemán de científicos, el SARS-CoV-2 infecta las células beta pancreáticas humanas (β) a través del receptor llamado enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2), que se encuentra en la membrana celular y que es como una “pequeña puerta molecular” por donde el virus invade las células humanas.

Estas células pancreáticas desempeñan un papel clave en la producción de insulina y se sabe que la ACE2 es vital para la función de las células beta.

Matthias Laudes y sus colegas analizaron a un paciente jóven de 19 años ingresado en el departamento de emergencias del Centro Médico Universitario de Schleswig-Holstein, en Kiel, Alemania, con fatiga anormal, agotamiento, sed excesiva y micción frecuente. Había perdido 12 kilogramos de peso corporal en siete semanas.

Luego de analizar su sangre, los investigadores observaron una pérdida de la función de las células beta y fue diagnosticado con diabetes insulinodependiente después de recuperarse de una infección asintomática por SARS-CoV-2.

El paciente no portaba autoanticuerpos que se observan típicamente en pacientes con formas comunes de diabetes tipo 1 autoinmune. Entre 5 y 7 semanas antes de ingresar al hospital se había infectado con el SARS-CoV-2.

La infección por COVID-19 fue asintomática, pero posteriormente iniciaron los síntomas diabéticos.

“El SARS-CoV-2 puede alterar la función de las células beta pancreáticas y perjudicar la secreción de insulina”, señalan los investigadores en el artículo científico.

Desde hace meses, varios estudios publicados en revistas especializadas identifican un vínculo entre COVID-19 y la diabetes, por ejemplo, en una investigación realizada en Wuhan, China, publicada en febrero en la revista The Lancet, se observó hiperglucemia en un gran número de personas infectadas con el nuevo coronavirus independientemente de cualquier historial médico anterior de diabetes.

En otro estudio publicado en junio en la revista BMJ Open Diabetes Research & Care, llevado a cabo con 2 mil 41 pacientes, se observó a enfermos de COVID-19 vinculados con cetoacidosis diabética aguda (CAD). Además, tenían un marcado aumento de los niveles de glucosa en la sangre, lo que sugiere una relación entre COVID-19 y el tipo 1 de diabetes mellitus de nueva aparición.

El nivel de glucosa en sangre es una prueba de rutina que se puede realizar en prácticamente todos los entornos clínicos, señalan los investigadores encabezados por Jianfeng Wu, de la Universidad Guangzhou, China. “Entre los pacientes con COVID-19, el 45.2% presentaba anomalías en los niveles de glucosa en sangre”.

Estudios previos demostraron que la hiperglucemia de estrés era un factor de riesgo asociado con el agravamiento de los pacientes críticos. Además, la hipoglucemia puede conducir a eventos cardiovasculares, lo que también es un efecto dañino relacionado con la diabetes. “Por lo tanto, los niveles de glucosa en sangre pueden tener un valor predictivo sobre el pronóstico de COVID-19”, indicaron.

Los científicos recomiendan llevar a cabo más investigaciones epidemiológicas y experimentales para comprender mejor los posibles vínculos entre el coronavirus y el desarrollo de diabetes de nueva aparición, pero los conocimientos sobre sus efectos permitirá entender por qué las personas que previamente estaban enfermas de diabetes tienden a desarrollar cuadros críticos o la muerte, por COVID-19.

 

La migración de los mastodontes americanos

El análisis de los genomas mitocondriales de los restos de 35 mastodontes americanos sugiere que esta especie extinta migró repetidamente a latitudes más al norte de América del Norte, en respuesta al calentamiento interglacial durante el Pleistoceno (entre 2.5 millones de años a 11 mil 700 años).

Los mastodontes americanos (Mammut americanum) habitaban lugares boscosos y pantanosos en América del Norte y sus restos se han encontrado desde territorio mexicano hasta las latitudes árticas de Alaska y Yukon.

Imagen: Especial

 

Los hallazgos, publicados en Nature Communications por un equipo de 18 científicos de Australia, Canadá, Estados Unidos y México, ayudan a comprender las posibles respuestas ecológicas de las especies actuales de animales frente al calentamiento global.

Los ciclos glacial-interglaciares del Pleistoceno presentaron oscilaciones de temperatura notables durante los últimos 800 mil años, lo que dio como resultado la expansión periódica de las capas de hielo en aproximadamente el 50% de la tierra habitable en América del Norte. Sin embargo, no estaba claro cómo respondió el mastodonte a estas fluctuaciones. Hasta ahora.

Emil Karpinski, de la Universidad McMaster, Canadá, y sus colegas, entre ellos el mexicano Joaquín Arroyo Canales, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, analizaron muestras de huesos y dientes fósiles de mastodontes de América del Norte y secuenciaron los genomas mitocondriales completos de 33 especímenes y los compararon con otros dos que ya había sido secuenciados.

Gracias a este análisis identificaron seis grupos distintos de mastodontes, que se originaron de dos ramas en el este de Beringia, una región congelada que unió a Asia y con América, y se distribuyeron de forma independiente una en el norte y la otra en el sur de Norteamérica.

Los investigadores encontraron que los grupos de mastodontes del norte tenían niveles más bajos de diversidad genética que los de los grupos al sur de las capas de hielo continentales.

“Nuestra secuenciación y análisis proporciona un marco para interpretar la diversidad genética de las especies en espacio y tiempo”, indican los científicos en el artículo. “Hemos identificado seis grupos mitocondriales que abarcan casi todo el continente norteamericano, desde Alaska hasta México, con dos ramificaciones fundamentales originadas a partir de expansiones separadas de mastodontes”.

Foto: Especial

 

Cuando prevalecían las condiciones climáticas cálidas los mastodontes emigraban hacia el norte y apoyaron el establecimiento de bosques y humedales. Sin embargo, ninguno de los grupos pudo subsistir después del último glacial máximo hace 20 mil años, por lo cual los científicos se cuestionan si eso significaba que las poblaciones de mastodontes ya estaban en declive en esa época.

Los científicos señalan que en la actualidad hay diversas especies de animales que están presentando ese mismo comportamiento, como el caso de numerosas aves migratorias, peces y mamíferos de América del Norte.

“Están experimentando una rápida reestructuración en respuesta al calentamiento climático como los alces y castores, especies icónicas del bosque boreal”, indican los científicos.

Comentarios y sugerencias: @abanav y abanav@gmail.com

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias