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Amistades y bits

De la tinta de Héctor Zagal.

Héctor Zagal Domingo 14 De Febrero, 2021 · 07:00 am
Amistades y bits
En la pandemia y el confinamiento la gente ha podido estar cerca gracias a aplicaciones / Cuartoscuro.com

La pandemia continúa. Casi ha pasado un año desde que la Ciudad de México entró en “cuarentena”. A lo largo de este tiempo hemos experimentado incertidumbre, tristeza, ansiedad, confusión, luto. Todo esto desde el confinamiento, lejos de nuestros familiares, colegas y amigos. La crisis global ha enfrentado al ser humano con la soledad y el aislamiento, situaciones extremas para cualquiera. Los seres humanos estamos acostumbrados a convivir, es decir, a existir con los otros, a relacionarnos. Gran parte de nuestra identidad está definida por el contexto en el que nos encontramos, por los grupos a los que pertenecemos y las personas con las que reímos y a quienes confiamos nuestras alegrías y miedos. Privarnos de ese contexto nos roba cierta estabilidad existencial. ¿No se han mirado al espejo, después de días y días de encierro, y se han preguntado quiénes son, qué sentido tiene la vida?

Enfrentarnos a nosotros mismos no depende únicamente de una pandemia. Sin embargo, la novedad es no tener alguien con quien platicar, frente a frente, cara a cara, las dudas que nos invaden. Y tampoco tenemos a alguien con quien evitarlas. Nos hacen falta nuestros amigos. Y me refiero a todo tipo de amigos, a aquellos con los que reímos y salimos de fiesta, y a aquellos pocos con quienes nos abrimos completamente, de quienes anhelamos un abrazo o una simple palmada en la espalda.

Aunque zoom y las redes sociales nos permiten mantenernos en contacto con nuestros amigos, la verdad es que ni todos los ‘likes’ del mundo se comparan a una charla sincera. No menosprecio zoom y las redes sociales pero, por mucho que nos permita interactuar con nuestros seres queridos, no sustituyen la convivencia presencial del día a día. ¿Por qué? Porque gran parte de la amistad se basa en pasar tiempo juntos, en salir a comer, ir al cine, sentarse en el parque, quedarse hasta tarde charlando. La amistad es presencia.

Sin embargo, las condiciones actuales no nos permiten pasar tiempo con ellos, compartir el aquí y el ahora. La amistad se mantiene en el anhelo de volver a ver a nuestros amigos cuando la pandemia termine.

Como dije, las redes sociales y zoom no son inútiles, pero no bastan para cubrir nuestra necesidad social. Nuestra vida social, no obstante, se ha concentrado en una pantalla. No sólo para conectaros con nuestros amigos, sino para conectarnos con millones de personas con tan sólo un toque de la pantalla. La vida virtual ha llegado para quedarse, pero no hay que olvidar los límites de ésta. Me llama la atención el surgimiento de ‘influencers’ y ‘youtubers’, personajes que se han vuelto famosos gracias a sus contenidos en las redes sociales. Creo que su éxito y atractivo se debe a que son personas que han renunciado a su privacidad y se comparten con sus seguidores de manera íntima, como lo haría un amigo. De alguna manera, el que nos invite a su intimidad (a los viajes que hace, su casa, su día a día) nos hace sentirnos recibidos, elegidos como un amigo digno de confianza. Sin embargo, no hay verdadera amistad allí. Es cierto que podemos identificarnos hasta cierto punto con estas celebridades virtuales y sus opiniones pueden ayudarnos a reflexionar sobre nuestra propia vida, pero la amistad requiere reciprocidad.

La relación que puede mantenerse con una celebridad o artista no alcanza a ser una amistad, porque, aunque nosotros escuchamos su historia, ellos no nos escuchan a nosotros, no nos conocen. Por otro lado, la intimidad a la que tenemos acceso no es exclusiva, pues se dirige a todos los que pueden acceder a su contenido. Nosotros, como usuarios, podemos acompañar a estos ‘influencers’ en su día a día, pero ellos no nos acompañan a nosotros.
Una verdadera amistad es recíproca y es, hasta cierto punto, exclusiva. Cuando hablamos con un amigo esperamos que nos esté hablando sólo a nosotros, no a millones de espectadores. Con un amigo sentimos y pensamos casi como una sola alma.

¿Les cuento algo? He pasado momentos muy difíciles durante la pandemia. Por fortuna, mis amigos han estado siempre presentes (por zoom y whatsapp) para apoyarme. ¡Feliz 14 de febrero!

Sapere aude! ¡Atrévete a saber!

@hzagal

(El autor es conductor del programa de radio “El Banquete del Dr. Zagal” y profesor de Filosofía en la Universidad Panamericana)

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias