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¿Adiós al heteropatriarcado?

Sergio Almazán Sábado 29 De Febrero, 2020 · 09:59 am
¿Adiós al heteropatriarcado?
El próximo 9 de marzo debe sentar las bases de un cambio definitivo y trascendente en la política pública / Foto Especial

En la antesala del 9 de marzo “Un día sin nosotras”; las expresiones de aprobación y descalificación; de sumarse y restarse evidencian o reconfirman la emergencia de replantear los conceptos, los modelos sociales e incluso las acciones en que se mueven las políticas públicas: silencio del Estado; la doble moral en la paridad de género de las instancias de gobierno y, lo más grave: las concesiones otorgadas para su ausencia en las áreas laborales son prueba de la pequeñez conque estamos asumiendo la crisis del sistema de sociedad. Es decir, no estamos comprendiendo la denuncia colectiva de las mujeres: garantías a su vida e integridad y justicia ante las formas de violencia que viven a diario.

Organismos privados de la industria, empresarios, empresas y líderes oportunistas de partidos políticos conservadores han refrendado lo que las académicas feministas e investigadores sociales han estudiado en las últimas décadas: el heteropatriarcado, que es más que un concepto, ya que se trata de todo un modelo de los sistemas capitalistas que regulan, otorgan, conceden y trazan las rutas de conducta, ritos y tradiciones, estrategias y sistemas desde la heterosexualidad (más allá del sexo y más cerca de la ideología) como forma de conducirse en la sociedad.

Es decir, al escuchar a los dirigentes políticos, a los empresarios, a los representantes de instituciones del Estado pronunciarse con frases como: “No aplicaremos sanciones ni descuentos a las mujeres que decidan no presentarse a trabajar el 9 de marzo”; “Nos sumamos solidariamente, al paro de las mujeres”, …No hacen más que expresar: esos hombres del poder absoluto y supremo, lo que están denunciando las mujeres en la calle, en las escuelas y los espacios públicos: las formas de violencia por someterlas por lo amenazante que ha resultado para el heteropatriarcado la presencia de las mujeres en la vida y espacio público.

Desde el centro del poder simbólico que otorga la institucionalización de la heterosexualidad reinante y legítima para dictar formas y modos, culturas y valores a las sociedades, se pronuncian por los “permisos a la manifestación” y en resistencia poderosa de demostrar su cetro que: “autorizan”–a estas alturas no debían siquiera plantearse como permisos– sino como derechos conquistados.

No estamos entendiendo, desde el propio Estado y como sociedad que el silencio heteropatriarcal resiste al cambio de paradigma de gobernar y construir identidad. La denuncia de las mujeres emerge de las violencias ejercidas, ejecutadas y perpetradas por décadas en la casa, en la escuela, en el trabajo, en la calle, en la iglesia, en la vida cotidiana con “normalización a la desigualdad”. Y su extremo, la violencia sin justicia, la impunidad rampante que ha desarticulado a las familias y a la sociedad. Y hoy reclama su acción de garantías de derechos humanos.

Por su parte, en el discurso del Estado se habla de la paridad de género, pero se cierran guarderías, se prohíbe la expresión de las mujeres de su gabinete a sumarse al movimiento e incluso el desafortunado tuit y borrarlo de la señora Gutiérrez Müller, esposa del presidente.

Se suman más mujeres al gabinete, pero curiosamente, ahora se han silenciado o el heteroptriarcal jefe de gobierno les ha hecho desistir de su pronunciarse. ¿Dónde está la voz de la feminista, la crítica, la senadora Jesusa Rodríguez, que tantas veces en tiempos de cabaretera, criticó y remetió contra el machismo?; y de Susana Harp, quien ha dado batalla porque las mujeres indígenas y artistas textileras no sean plagiadas por la Industria en sus creaciones artísticas, … ¿O a caso es que las mujeres indígenas no sufren violencia?  Sus voces ahora se callan. Ojalá que no sea por el poderoso sistema del Estado heteropatriarcal. Sería más legítimo que fuera porque en el fondo no creen en el reclamo de justicia social para las mujeres, que por órdenes superiores. Hace el gobierno actual muy mal en callarse. Su silencio incómodo dice mucho más.

Estamos en la prueba de fuego para reajustar el modelo que el capitalismo: heteropatriarcado construyó y ahora revienta la estructura. Un sistema que el Estado ha engendrado como “naturaleza social” con enormes costos en derechos Humanos. El próximo 9 de marzo debe sentar las bases de un cambio definitivo y trascendente en la política pública, en la agenda y en la vida cotidiana de mujeres y hombres.

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias