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500 años de aquella noche

De la tinta de Sergio Almazán.

Sergio Almazán Sábado 4 De Julio, 2020 · 08:00 am
500 años de aquella noche
Paseo de la Reforma / Ilustrativa

El actual tramo de paseo de la Reforma y Puente de Alvarado –antiguamente Canal de Toltecas– reserva en su memorioso transitar el día que Cortés huyó perdiendo entre fuegos cruzados, más de 600 de sus hombres y 4000 tlaxcaltecas, en la noche que dio por llamarse Triste. Lo aciago y sinuoso del escape tras la desastrosa decisión del desatinado Pedro de Alvarado de provocar la masacre de Tenochtitlan en junio de 1520, marcó el derrotero al que debían enfrentarse los españoles, si pretendían cumplir su misión: conquistar la capital del imperio más poderoso de Mesoamérica dirigida hasta noviembre de 1519 por Moctezuma II. Su salida no era definitiva, era el retiro del enemigo para otear la estrategia de conquista.

No es asunto menor, lo ocurrido aquella noche de huida por la vieja salida de la calzada de Tlacopan (Tacuba) para librarse de la muerte, se trata del momento crucial en la empresa conquistadora de los españoles frente a los mexicas. Es el suceso que demuestra la piel, la fuerza y la resistencia que los indígenas tenochcas daban cuando su gobernante, su líder y guía perdía fuerza y valor, –tras ser prisionero por Cortés– y en esa noche al ser herido de muerte. El símbolo histórico de ese suceso marca lo que un pueblo unido hace cuando sus autoridades no responden como se espera, expresa el relato histórico, un pensamiento y actuar valeroso, decidido de su pueblo frente a los adversarios y al propio Huey que ha sido debilitado.

Los preparativos de la huida marcaron el profundo desconocimiento de las leyes naturales de las tierras mexicas: las fangosas tierras del islote, el clima lluvioso del mes de junio y lo improvisado de la construcción de su puente (de Alvarado). Mezcla fatídica, de miedo y ambición, al sobrecargar sus bestias y caballos para huir con el oro; mismo que tuvieron que ir liberando para poner a salvo sus vidas. Ante el filo de la navaja el hombre siempre escoge vivir que, morir con la riqueza. Condición que se evidencia en los relatos durante y posteriores a aquella noche de junio de 1520. Al momento, lo importante fue huir, salir de aquella furia de fuegos cruzados, de batalla descarnada tras los abusos, las pugnas y la violencia acumulada que los españoles y tlaxcaltecas habían imprimido en su hazaña conquistadora frente a los habitantes de Tenochtitlan.

El ser humano no aprende o pronto olvida de su vulnerabilidad, porque tan pronto pudieron volver y pisar tierra firme, hicieron preso al tlatoani Cuauhtémoc, para exigirle revelar dónde había escondido el oro que ellos habían dejado a su paso tras la huida de la noche triste. Nada… no hubo respuesta, es la incógnita que tras medio milenio siguen preguntándose ambiciosos, curiosos y deseosos de fortunas perdidas. A penas hace unos meses algunos de esos trozos fue encontrado en la repavimentación de la avenida Hidalgo. Sólo una historia de hazaña y contraofensiva por parte de los mexicas y ante los abusos de varios de los españoles queda como registro en las crónicas escritas tiempo y distancia.

La defensa de Tenochtitlan es una epopeya de los tiempos de conquista y la ruta de huida marcan un momento crucial para la historia mexica como de los últimos esfuerzos por resistir, por evitar lo inevitable: su derrota. Los relatos del suceso describen en épocas, escribanos y fervores e hipérboles de lo acontecido, aderezados con imaginativa literaria o apuntes de batalla dignos de las narrativas de conquistadores. Pero de algo sí se puede coincidir: no hubo llanto, ni árbol refugio de las lágrimas del extremeño Cortés. La producción de la imaginería colectiva de un relato valeroso y sentimental de nacionalismo innecesario salpica de melodrama el momento.

Lo que hay que recordar y reconstruir en la memoria colectiva es la hazaña de triunfo por parte de los mexicas, aquella noche del 30 de junio de 1520 como la única de las batallas ganada ante los españoles. Marcando el ejemplo de resistencia, valor y amor a su patria, a su cultura y resistencia de lo inevitable: la conquista y más tarde, la colonización. 

Abramos la discusión: @salmazan71

*Las opiniones expresadas en esta sección son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de MVS Noticias