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1º de febrero ¿Fumaremos o no?

De la tinta de Sergio Almazán

Sergio Almazán Sábado 25 De Enero, 2020 · 09:33 am
1º de febrero ¿Fumaremos o no?
De los tres temas básicos para su regulación hay que destacar: la siembra, el consumo y la posesión / Foto Ilustrativa

La discusión sobre la legalización siembra, consumo y posesión de mariguana entra a su decisión definitiva este próximo 1 de febrero, cuando se inicie el periodo de sesiones de la Cámara de Senadores donde las comisiones de Salud, Seguridad y Justicia tienen en su curul la oportunidad de transformar y regular el tan escabroso tema de la mariguana que se tiñe siempre de desencuentros “morales”, donde las opiniones desatan rabietas en sectores de la población. Lo que es un hecho, es que en nuestro país su consumo está por encima de la moralina y su legislación precisa cortar con grupos de distribución que han desatado violencia, corrupción y problemas de salud pública al ser ilegal y no saber lo que se está ofertando y consumiendo. Por ello, se precisa un marco jurídico.

De los tres temas básicos para su regulación hay que destacar: la siembra que implicaría poder tener hasta cuatro plantas dentro de casa. El consumo, –quizá de los rubros más complicados de discutir y legislar– por ejemplo, evitar el consumo en menores de edad, la venta solo a mayores de 18 años y en sitios legalmente acreditados, supervisados y regulados por las respectivas autoridades (salud, seguridad y justicia). La posesión que pasaría de los cinco a los 28 gramos permitidos.

El tema no es sencillo y precisa de un cauteloso y detallado análisis por parte de las diversas autoridades que están involucradas, precisando evitar satanizaciones, estigmas o juicios de valor como “si se legaliza el consumo de la cannabis, tendremos adictos legales”. Ninguna de las experiencias recientes de países que han regulado su consumo, legislado los gramos de posesión y comercialización, han experimentado cambios de adictos a su consumo. Es decir, debemos combatir el miedo, rechazo y los juicios valorativos que en lugar de crear un marco legal que responda a un cambio de visión y consumo, de experiencias en tratamientos, que nos retrasa su mayoría de edad en temas de salud y recreación.

Construir un marco legal en torno al consumo recreativo o lúdico de cannabis genera una transición social y de salud; al tiempo que ofrece la oportunidad de revisar objetiva y científicamente el comportamiento social y cultural de los estupefacientes en nuestro tiempo. De las antiguas discusiones prohibiciones/legalizaciones del tabaco o el alcohol, hoy debemos sumar la mariguana, aunque familias, instituciones y autoridades han querido negar su consumo están en la vida cotidiana de jóvenes y adultos del país.

Estamos ante la oportunidad no sólo institucional de su regulación, sino de abrir en las escuelas, en las familias y las iglesias su reflexión, quitar estigmas y entrar de forma informada, científica, desmoralizada, objetiva y real a discutir, hablar y consensuar en familia su consumo recreativo. Sabiendo que quienes hacen uso de ella, con y sin leyes seguirán haciéndolo. Negarlo es perdernos la posibilidad de crear las condiciones para un marco legal y reducir corrupción, riesgo de salud y ampliar la estabilidad social y comprometer al Estado en el comportamiento, distribución, venta y consumo dentro del marco legal y romper la cadena de corrupción y peligro a la que hoy sometemos a los consumidores y proveedores.

Estemos atentos a lo que viene en las discusiones próximas del 1º de febrero donde las autoridades de la Comisión de Salud, Seguridad y Justicia deberán responder a la sociedad y los nuevos tiempos. Mientras en familia, en las escuelas y los medios de comunicación debemos hacer lo propio en cuanto a visibilizar su discusión y neutralizar la cannabis para crear un escenario sin moral ni estigma.

Abramos la discusión: @salmazan71